Teherán.- A las afueras de Teherán se levanta el imponente centro comercial Iran Mall, uno de los cinco más grandes del mundo. Este espacio de lujo está ahora al servicio de la emergencia sanitaria con la apertura en sus instalaciones de un hospital para pacientes de COVID-19.

Su dueño, el multimillonario iraní Alí Ansarí, ideó un espacio arquitectónico moderno pero con clara influencia de la cultura persa para construir un centro comercial sin igual en Irán, que hace cinco años miraba con optimismo al futuro tras la firma del acuerdo nuclear.

Estos sueños quedaron en parte frustrados con la reimposición en 2018 por parte de Estados Unidos de sanciones, que han llevado a numerosas firmas internacionales a desvincularse del proyecto, que todavía no está finalizado.

A estas dificultades se ha sumado ahora la pandemia del coronavirus, que ha causado en Irán más de 2.300 muertos y 32.000 contagiados, y para cuya contención se ha procedido al cierre de la mayoría de los comercios.

Sin embargo, Ansarí ha vuelto a demostrar su iniciativa y a través de la fundación caritativa de su familia ha montado el centro de convalecencia, con una capacidad de hasta 3.000 camas, y que esta semana recibió sus primeros pacientes.

UNA RÁPIDA TRANSFORMACIÓN

Iran Mall fue cerrado al público a mediados de marzo, días antes de que el Gobierno iraní ordenara la clausura de los centros comerciales y de los bazares, cuando Ansarí decidió comenzar a preparar el hospital en el espacio que ocupa el centro de convenciones.

Morteza Ghoroghí, director de relaciones públicas de Iran Mall, explicó a Efe que cinco días después de tomar la decisión arrancaron las obras y la adquisición de material y que la primera fase del proyecto concluyó en una semana.

Según Ghoroghí, la familia Ansarí es “muy activa en asuntos caritativos” y quiso “dar un servicio en tiempos de crisis”, aportando su dinero y su centro comercial como ayuda a la lucha contra la pandemia.

Construido en una superficie de 1.3 millones de metros cuadrados en el oeste de Teherán, Iran Mall alberga unas 700 tiendas y un gran supermercado, 200 restaurantes y cafeterías, doce salas de cine con capacidad para 1.800 espectadores y un hotel de cinco estrellas.

Además de su lujo y gran tamaño, el toque especial del recinto reside en detalles como un bazar inspirado en los históricos de Tabriz o Isfahán; un jardín que imita a los tradicionales persas; y un salón de espejos a semejanza de aquellos de los palacios de la dinastía Qayar.

Todos estos espacios se encuentran ahora desiertos. Por ellos solo pasean los guardias de seguridad y los encargados de la limpieza.

El trajín se ha trasladado al centro de convenciones, que presenta una imagen totalmente distinta de la habitual. Médicos y enfermeros con trajes protectores reciben y atienden a los enfermos que están siendo transferidos desde los hospitales una vez superada la fase crítica.

“Para prevenir la propagación y romper la cadena de contagios, es necesario que los pacientes permanezcan desde el quinto hasta el decimocuarto día en un lugar aislado”, comentó a Efe el médico Hosein Farzaneh, representante de la Universidad de Ciencias Médicas de Irán para los centros de convalecencia.

COMPLETAMENTE EQUIPADO

Bajo la supervisión de esta institución queda el hospital de Iran Mall, que tiene ya disponibles 250 camas y preparadas en esta primera fase un total de mil.

Para evitar la contaminación del centro comercial, se ha instalado un sistema de cloaca y de aire acondicionado específico para el hospital, separado del general.

Dividido en cuatro sectores, dos de ellos dedicados a los hombres y otros dos a las mujeres, a su entrada cuenta con una máquina para desinfectar a los enfermos, explicó a Efe la médica Azadeh Fazlí.

El recinto dispone de dos salas de reanimación cardiopulmonar y seis ventiladores mecánicos, además de oxígeno en todas las camas para aplicar con mascarilla, monitores de signos vitales y oxímetros.

La médico advirtió de que esperan “un ritmo ascendente en el número de enfermos” que deban ser trasladados a este centro de convalecencia por un probable “pico” de contagios debido a los viajes realizados por muchos iraníes durante el reciente año nuevo persa y a la reanudación del trabajo al termino de las vacaciones.

Ante esta perspectiva también fue inaugurado esta semana un centro de convalecencia en el recinto ferial de Teherán, levantado por las Fuerzas Armadas y con capacidad para 2.000 camas.

Al respecto, Farzaneh, el representante de la Universidad de Ciencias Médicas de Irán, reveló que se han creado centros de convalecencia en todas las ciudades y que en la provincia de Teherán, la más afectada por el brote, “el potencial existente es de 10.000 camas y puede aumentar en caso necesario”.

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