Beirut.- Las fuerzas de seguridad libanesas han desmantelado las tiendas de campaña que quedaban en la plaza de los Mártires de Beirut, epicentro de la revuelta que comenzó el pasado octubre, entre las medidas adoptadas para evitar la propagación del COVID-19, informó hoy el ministerio libanés del Interior.

Las tiendas fueron desmanteladas “para la protección de los manifestantes pacíficos ante el riesgo del coronavirus y como gesto de buena voluntad hacia ellos”, señaló hoy en un comunicado el Ministerio de Interior libanés.

Además, la nota agregó que “las fuerzas de seguridad se vieron obligadas a trabajar para quitar las carpas” como consecuencia de los “ataques en aumento contra la propiedad privada y transeúntes” en el lugar de la acampada.

Detalló que han sido esterilizadas las carpas en las plazas de los Mártires y Riad al Solh, los dos núcleos de la revuelta, que comenzó el pasado 17 de octubre contra la corrupción de la clase dirigente y el sistema de gobierno basado en el sectarismo.

La plaza de los Mártires se convirtió en el símbolo de la revolución libanesa y en este lugar se concentraban cada día miles de personas para protestar contra el Gobierno, lo que forzó la marcha del histórico primer ministro Saad Hariri.

A pesar de que los primeros meses el movimiento fue pacífico, desde diciembre se volvió más violento con miles de heridos por los continuos choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que blindaron el centro de Beirut.

Malek Kabrit, portavoz del partido independiente Sabaa y uno de los que mantenía levantada una carpa en la plaza, dijo hoy a Efe que esas tiendas estaban siendo utilizadas por personas sin hogar dado que, una vez que comenzó el brote de COVID-19, su formación se marchó de la plaza.

Aunque aclaró que también quedaba otro grupo de activistas que ayudaba a esas personas sin hogar.

Ayer las fuerzas de seguridad libanesas empezaron a retirar las carpas, según Kabrit, que indicó que los que aún estaban allí intentaron evitarlo por la fuerza.

El Gobierno libanés ha impuesto la limitación de movimiento de los ciudadanos y la prohibición de reuniones de 19:00 a 5:00 hora local hasta el 12 de abril para evitar la propagación del coronavirus.

Además, Líbano ha cerrado todas sus fronteras, el aeropuerto internacional de Beirut y la mayoría de los establecimientos para atajar la crisis sanitaria, que tiene lugar en medio de una profunda crisis económica y tras meses de inestabilidad política.

El Ministerio de Sanidad ha confirmado 412 casos de COVID-19, de los cuales 8 han muerto y 27 se han recuperado.

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