Miami.- El estado de Florida (EE.UU), donde 28 personas han muerto por COVID-19, sobrepasó este jueves los 2.000 contagiados, la mitad de ellos concentrados en los condados sureños de Broward y Miami-Dade, pero el gobernador Ron DeSantis no quiere imponer una cuarentena general para no agrandar el impacto en la economía.

Según las últimas cifras actualizadas proporcionadas por el Departamento de Salud de Florida, el número de casos confirmados asciende a 2.355.

En total se han realizado 23.723 pruebas, de las cuales faltan por entregar los resultados de 1.581.

Pese a la negativa del gobernador a seguir los pasos de California, Nueva York, Illinois, Oregón, Washington, Nueva Jersey, Connecticut, Luisiana, Delaware y Ohio, algunas de las autoridades locales ya han comenzado a poner en práctica iniciativas de aislamiento de la población.

En la ciudad de Miami, donde desde este miércoles hay una orden de permanecer en casa, aunque se autoriza a salir a comprar alimentos y otros productos esenciales y a hacer ejercicio sin límite de tiempo, regirá a partir del vienes un “toque de queda”.

Miami, donde estará prohibido salir desde las 22:00 hasta las 05:00 de la mañana, no es la única ciudad del sur de Florida que ha impuesto el toque de queda.

Las personas que tengan que trabajar o pasear a sus mascotas podrán saltarse el toque de queda pero tendrán que mantener una distancia de seguridad en todo momento.

A este tipo de medidas se le han sumado otras como la orden de emergencia “Más seguro en casa” impuesta por el alcalde del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez.

El sur de Florida se mantiene como la región más afectada del estado, siendo los condados de Broward y Miami-Dade los mayores focos de infección con 504 y 616 casos respectivamente.

El aumento del desempleo es una de las principales razones por la que el gobernador de Florida, Ron DeSantis no ha ordenado una cuarentena a nivel estatal.

Las peticiones para obtener los beneficios del desempleo han aumentado “exponencialmente” en la última semana, según los datos publicados este jueves por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos.

En Florida las solicitudes se incrementaron en la última semana de 6.463 a 74.021, una situación que se ha repetido en todo el país y que “se esperaba”.

“Este gran incremento en las solicitudes de desempleo era de esperar, y es resultado del reconocimiento de los estadounidenses de todo el país de que hemos tenido que parar temporalmente ciertas actividades para derrotar al coronavirus”, dijo en un comunicado el secretario de Trabajo, Eugene Scalia.

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