Nueva York.- El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, pidió este viernes auxilio por la situación a la que se enfrenta la ciudad, que cuenta ya con más de 5.100 casos confirmados de coronavirus, y describió a la metrópolis como el nuevo “epicentro de la crisis” en Estados Unidos.

“Odio decir esto, pero la verdad es que ahora somos el epicentro de la crisis, la ciudad más grande de la nación”, aseveró el alcalde neoyorquino en una rueda de prensa.

De Blasio aseguró que la actual situación es “sin ninguna duda, una de las mayores crisis en este país en las últimas generaciones. (…) Y aun así, el presidente hoy no ha ofrecido ninguna evidencia de acción”, insistió el alcalde, que volvió a denunciar la pasividad del gobierno federal y del mandatario Donald Trump.

De Blasio dijo haber pedido ayuda a la delegación del Congreso, al vicepresidente, Mike Pence, y “a cualquier persona que me escuche”, pero denunció no haber recibido “ni una sola respuesta de nadie” en relación a los miles de ventiladores y las millones de mascarillas que asegura necesita la ciudad.

“Advierto a la gente que en dos o tres semanas a este paso nos vamos a quedar sin ventiladores y mascarillas”, vaticinó, a la vez que subrayó que una tercera parte de todos los infectados en EE.UU. y dos terceras partes del estado de Nueva York están en la Gran Manzana.

En concreto, De Blasio apuntó que un total de 5.151 personas han sido diagnosticadas con coronavirus y 29 personas han fallecido hasta el momento en Nueva York, mientras que el barrio de Brooklyn, con 1.518 infecciones, es el más afectado de la ciudad.

Los más de 5.000 casos son más del doble de los que se informó el día anterior en la ciudad de Nueva York, ya que el jueves se anunciaron 2.469 infecciones.

Señaló además que el sistema de hospitales de Nueva York en estos momentos “puede soportar un aumento muy importante” de pacientes, pero eso será sólo hasta mediados de abril, aproximadamente.

“Creo que he sido muy directo sobre el hecho de que dentro de dos o tres semanas, entramos en una realidad muy distinta”, advirtió.

La saturación del sistema sanitario se produciría pese a que la cancelación de cirugías no urgentes y el alta de pacientes que no revisten gravedad han dado paso a la liberación de unas 1.200 camas hospitalarias, y al hecho de que unos 2.000 profesionales médicos jubilados se han prestado voluntarios para ayudar en la crisis.

El alcalde habló además de la decisión hecha pública este viernes del gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, de ordenar el cierre de todos los negocios no esenciales en la región, y dijo que era la “medida correcta para protegernos a todos”.

Anunció asimismo que habrá una marcada mayor presencia policial en las calles de la metrópolis para asegurarse que la población sigue las normas de “distanciamiento social” dados las habituales concentraciones en parques y espacios abiertos que se han seguido dando, aunque no describió un plan detallado para ello.

“No se va a tratar de una imposición, sino de una comunicación” por parte de las fuerzas del orden, dijo el comisario de la Policía de Nueva York, Dermont Shea, que pidió la colaboración de los ciudadanos, aunque dijo entender que es el distanciamiento social supone un “gran ajuste” para todos.

Shea desveló además que en la última semana se ha producido un “marcado descenso” tanto en la tasa de crimen de Nueva York como en las denuncias al teléfono de atención policial, el 911, “excepto las llamadas por enfermedad, como es lógico”.

En cuanto al transporte, De Blasio anunció algunos cambios en el sistema de transporte público, como la instalación provisional de carriles bici en la ciudad en respuesta al aumento de la bicicleta como medio de transporte, y una menor frecuencia en los ferries que conectan Staten Island con el resto de la ciudad por el escaso número de pasajeros que se han registrado.

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