Panamá.- La ONU teme un alza en la pobreza de las mujeres y de la violencia de género a raíz de las medidas de emergencia implementadas en Latinoamérica y el Caribe para enfrentar la pandemia del COVID-19, por lo que pide a los gobiernos que aseguren servicios de apoyo a esta población, incluidas las ayudas monetarias.

“Es algo preocupante. La seguridad alimentaria y la violencia intrafamiliar, la violencia contra la mujer” son asuntos de políticas públicas que hay que atender especialmente en estos momentos, dijo a Efe este miércoles la directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres, la uruguaya Maria-Noel Vaeza.

Países de la región, al igual que de Europa y Asia, están ahora semiparalizados por las medidas de aislamiento social que se aplican para frenar la expansión del coronavirus, que en todo el mundo ha infectado a 207.860 personas y dejado 8.657 muertos.

“La pandemia para la región de las Américas apenas comienza”, dijo este lunes el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Panamá, Gerardo Alfaro, tras tildar de correctas las medidas que aplica este país, lo mismo que otros de la región, como cerrar negocios y escuelas, suspender eventos masivos e impedir la entrada de extranjeros.

TRABAJADORAS INFORMALES

La reducción de la actividad económica afecta en primera instancia a las trabajadoras informales, que pierden su sustento de vida de forma casi inmediata sin ninguna red o posibilidad de sustituir el ingreso diario en general, alertó ONU Mujeres.

“Son 126 millones de mujeres en la región que dependen del trabajo informal. Es la población más vulnerable y hay que ver de qué manera se le dan apoyos, cómo se direccionan subsidios. La seguridad alimentaria tiene que ser considerada en esta crisis y dando prioridad” a esta población, dijo Vaeza.

La recesión económica mundial “que va a ocurrir” a consecuencia de la crisis del coronavirus hará más difícil para estas mujeres conseguir un empleo, aseveró la alta funcionaria de la ONU.

“Donde más hay afectación es en el turismo y el comercio, que son los sectores en los que más trabaja la mujer, por la segregación laboral por sexo que hay”, añadió.

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

El aumento de la violencia hacia mujeres y niñas es una preocupación para ONU Mujeres, que prevé que esto ocurra ante “el hecho de que el hombre no tenga acceso a fuentes de trabajo, tenga mayores frustraciones por el hecho de no poder proveer para su familia, y carezca de distracciones como el deporte”, dijo Vaeza.

Esa situación “va a aumentar la violencia doméstica, la tensión. Ya lo vimos en China y en Corea, lo estamos viendo en Italia y en Francia, y seguramente lo vamos a ver, lamentablemente, en América Latina y el Caribe”, dijo la funcionaria internacional.

“Esto nos debe llevar a invertir más en prevención y en sistemas de alerta temprana a través de las organizaciones de mujeres de base, utilizando la Policía. Este un tema de salud pública que puede llevar a un número mayor de feminicidios y de violencia contra la mujer. Creemos que puede ser así”, agregó.

Al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas en 2018 por razones de género en 25 países de América Latina y el Caribe, aunque los datos reales podrían ser mucho más altos ya que en algunos países sólo se recopilan como feminicidios o femicidios los cometidos por la pareja o expareja de las víctimas, dijo en noviembre pasado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

LA MUJER ES LA MÁS EXPUERTA EN LA EMERGENCIA SANITARIA

Las mujeres son las que están en la primera línea de la respuesta sanitaria a la pandemia, por lo que asumen mayores costos físicos y emocionales y cuentan con un mayor riesgo de infección en esta crisis, indicó ONU Mujeres en un informe.

“El 75 % de las personas que están en la primera línea en la asistencia sanitaria o en el cuidado son mujeres”, afirmó Vaeza, y explicó que el “riesgo mayor de infección” para ella viene dado “porque, al estrés del trabajo se le suma la situación familiar: ellas son madres, son jefas de hogar, llegan a hacer las tareas no remuneradas en el hogar. Entonces tenemos que tener esa consideración”.

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