Moscú.- El presidente ruso, Vladímir Putin, abrió hoy la campaña para el plebiscito constitucional del 22 de abril con un viaje a Crimea, cuya anexión es su mayor rédito electoral, entre la incertidumbre de si el coronavirus provocará el aplazamiento de la consulta.

“Gracias a Dios, por ahora está todo bajo control”, dijo Putin al reunirse con representantes de la sociedad crimea con motivo del sexto aniversario de la anexión de la península.

CRIMEA, PRIMERA PARADA DE LA CAMPAÑA

Putin no pudo evitar aludir a la pandemia, que ha infectado ya a 147 personas en Rusia, para tranquilizar a un auditorio necesitado de buenas noticias de cara a la votación de la reforma constitucional debido al desplome del rublo, el derrumbe del petróleo y la caída de los ingresos.

En cualquier caso, no hay mejor sitio que Crimea para arrancar una campaña electoral, cuyo objetivo es lograr la aprobación de la reforma constitucional, entre cuyas enmiendas figura una que le permitiría seguir en el Kremlin hasta 2036.

Putin siempre ha podido contar con el cariño de los crimeos, que le agradecen que enviara a principios de marzo de 2014 tropas a la península para bloquear las unidades militares ucranianas y allanar el camino para la celebración de un polémico referéndum de unificación con la Federación Rusa.

Según los sondeos, más del 90 % de los crimeos ven positivamente la pertenencia a Rusia, principalmente por la mejora del nivel de vida y de las infraestructuras, y la estabilidad política.

ANIVERSARIO DE LA ANEXIÓN

Putin inició su visita de trabajo de dos días a la antaño península ucraniana condecorando a los constructores -entre los que figura su amigo desde la adolescencia y oligarca Arkadi Rotenberg- del puente de Crimea, inaugurado hace dos años para el tráfico por carretera y el pasado año para el ferroviario para cruzar de la Rusia continental a la península.

Alabó a aquellos empresarios que se comprometieron con la construcción del puente aún a sabiendas que eso les costaría el no poder volver a viajar a Occidente.

“Yo ya estuve en todas partes y nuestro país es tan grande. ¡Que se atraganten! Lo que usted nos ha encargado es mucho más importante que esas menudencias”, dijo Rotenberg.

El puente, el mayor de Europa, representa mejor que ninguna otra obra el “retorno” de Crimea al redil ruso después de más de medio siglo de pertenencia a Ucrania.

“Hoy somos una familia como antaño. Aquel fue un día extraordinario, creo que siempre lo recordaremos como un día en que se tomó una decisión auténticamente histórica”, declaró Viacheslav Volodin, el presidente de la Duma o cámara de diputados.

El Ministerio de Exteriores ruso aseguró hoy que los intentos de aislar Crimea son cada vez más infructuosos y llamó a la comunidad internacional a aceptar los hechos consumados.

Recientemente, la Unión Europea acusó a Rusia de la creciente militarización de Crimea y la violación de los derechos humanos en la península, insistió en su no reconocimiento de la anexión y adelantó que mantendrá las sanciones contra Moscú hasta que Ucrania recupere dicho territorio.

En respuesta, las autoridades crimeas defendieron hoy la anexión como el resultado de una política “justa y moral” y se marcaron como objetivo que la región sea una de las más desarrolladas del país.

EL CORONAVIRUS AMENAZA EL PLEBISCITO

Con todo, hoy quedó claro que el aniversario no es igual que los anteriores. Fue festivo como es tradición desde 2014, pero todos los actos conmemorativos fueron cancelados por el coronavirus.

Putin convocó el martes el plebiscito con la siguiente pregunta: “¿Aprueba usted los cambios a la Constitución de la Federación Rusa?”.

Aunque en realidad los rusos responderán a una pregunta totalmente diferente, la de si quieren que Putin abandone el Kremlin en 2024 o siga en el poder uno o dos mandatos presidenciales más, de seis años cada uno.

Tras el visto bueno del Tribunal Constitucional, parecía que la aprobación de la reforma era cuestión de tiempo, pero un nuevo obstáculo se ha cruzado en el camino: el coronavirus.

Putin admitió el martes que la consulta popular está a expensas de la “situación epidemiológica” y que, aunque otros países europeos están mucho peor, la pandemia también ha llegado a Rusia.

Hoy, insistió en que si finalmente se celebra en la fecha prevista, se adoptarán todas las medidas posibles de precaución y seguridad y se permitirá votar desde casa para minimizar los riesgos.

“Espero que el 22 de abril la gente acuda a las urnas y apoye la reforma. Si hay problemas con el coronavirus, la ley permite tranquilamente posponerlo”, afirmó.

Le secundaron tanto la presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfílova, como el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quienes no han descartado el aplazamiento, aunque todas las medidas adoptadas por las autoridades contra la pandemia tienen fecha de caducidad, mediados de abril.

“Son los profesionales los que presentarán su dictamen sobre si la situación epidemiológica permitirá celebrar o no la votación. La decisión final, por supuesto, la tomará el presidente”, dijo Peskov.

Explicó que si acudir a las urnas el 22 de abril “representa una amenaza para la salud de los ciudadanos”, entonces la consulta será aplazada.

“Nadie se dispone a celebrar una votación en medio de una pandemia”, agregó Pamfílova.

En todo caso, para curarse en salud, el controvertido jefe de la comisión electoral de Moscú, Valentín Gorbunov, cuya negativa a registrar a los candidatos opositores provocó el pasado verano las mayores protestas antigubernamentales desde 2012, fue hoy relevado de su cargo.

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