Por Luisa Rebecca

Después del empate en las pasadas elecciones del mes de junio en la Asociación de Cronistas de Arte, ACROARTE, nada sorprendente para los integrantes de la plancha azul, pero sí sorprendente para los de la plancha amarilla, quienes aseguraban que Fausto Polanco no tenía ni para conformar una plancha. El caso es que no sólo conformó una plancha, sino que conformó planchas en las filiales de Santiago, Miami y New York, donde ganó y empató para el Comité Ejecutivo con 101 frente al candidato de la plancha amarilla. Muestra esto que la mitad de los votantes, 202 que ejercieron el sufragio, no estaban a favor de la plancha amarilla.

La comisión electoral, presidida por Carlos Cepeda Suriel habló claro la noche de la votación. “Hay un empate, hemos contado y hemos vuelto a contar y ante un empate, qué hay que hacer? Volver a votar.” Lo dijo él, el presidente de la Comisión Electoral, el autorizado, el imparcial que vio con ojos claros la situación dada, única en la historia de Acroarte, como él mismo apuntó. La solución fue otorgada por él mismo: Volver a votar…

Días después la misma persona cambia de manera de pensar y declara ganador al candidato de la plancha amarilla. Oh, sorpresa! El acta no fue firmada por don Estuardo Arias, acroartista de pesados ruedos y hombre que no transige cuando de cuestiones incorrectas se trata.

Entonces estamos sumando dos cuestiones. Luego de ello, del lado azul, gestiones legales; del lado amarillo, juramentaciones y reuniones haciendo caso omiso ante una situación irregular y tintada por un proceso legal que debe aguardar por un veredicto.

Si Carlos Cepeda Suriel no se apresura y dice que “hay un empate y hay que volver a votar” y luego cambia de opinión, origen de este descrédito, perjudicial para Acroarte, la historia fuera otra. En este proceso, no es cuestión ya de azul o amarillo, sino de la confianza ante la población de cara a los premios Soberano. “Si esto pasó en unas elecciones de 200 personas, qué no pasará en los premios?” Es lo que la gente se cuestiona en las calles. Qué piensan los artistas ante esta situación, ante la veracidad de la escogencia de los artistas ganadores. Qué piensa el patrocinador oficial y los patrocinadores adicionales de este proceso donde ha quedado la duda en el manejo de una situación tan delicada. En tiempos de Soberano, los miembros de Acroarte tiene que defender en los distintos escenarios la seriedad y el arduo trabajo que realizan los cronistas para escoger de manera imparcial los ganadores de los premios, de acuerdo al trabajo realizado por los artistas durante un año. Ante los ataques de seguidores y de los propios artistas cuando quedan fuera de las nominaciones o premiacio´n, los acroartistas explican sobre procesos internos y sobre métodos de selección, lo que por años ha solidificado el nombre de los premios y de Acroarte. Ha costado mucho y a cada miembro nos consta.

Si antes hubo dudas y opiniones adversas, qué pasará ahora ante la edición de un nuevo Soberano matizado por esta situación de desconfianza y procedimiento inadecuado que, ante la opinión pública pone en duda las acciones transparentes de Acroarte y el prestigio de los premios Soberano, como tal.

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