Voz de América – Redacción.- Millones de chinos regresaron este lunes a sus trabajos después de una extensión de los días feriados del Nuevo Año Lunar decretada como medida de precaución por la epidemia de coronavirus, pero el brote no ha sido contenido aún y los casos siguen apareciendo en China y el resto del mundo.

Las cifras más recientes, del domingo, reflejaron un total de 908 muertes en China y 40.171 casos, y aunque representó 97 muertos y 3.062 casos nuevos, la vicerrectora de la Universidad Médica Fudan de Shanghái, Wu Fan, dijo que “la situación se está estabilizando”.

Fuera de China, se han reportado más de 330 casos en al menos 27 países y continúan apareciendo. El número de muertes se mantiene en dos, una en Hong Kong y otra en Filipinas, pero según la Organización Mundial de la Salud, OMS, esta cifra “pudiera ser solo la punta del témpano”.

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que hay “instancias preocupantes”, de transmisiones de personas que no han estado en China.

Hasta ahora, la gran mayoría de los casos en el extranjero habían sido de personas que habían estado en China, especialmente en la ciudad central de Wuhan, donde comenzó el brote a mediados de enero.

En ese marco, el crucero Diamond Princess, retenido en cuarentena desde la semana pasada en el puerto japonés de Yokohama con 3.700 pasajeros, suma ya 130 infecciones, con 60 nuevos casos reportados el domingo.

El crucero Diamond Princess sigue anclado y en cuarentena en el puerto de Yokohama, en Japón el 10 de febrero de 2020. Las autoridades han identificado 130 casos de coronavirus en la nave.
El crucero Diamond Princess sigue anclado y en cuarentena en el puerto de Yokohama, en Japón el 10 de febrero de 2020. Las autoridades han identificado 130 casos de coronavirus en la nave.

El número total de muertes superó ya a una epidemia anterior de coronavirus conocida como SARS que afectó principalmente China y Hong Kong en 2002/2003, aunque en ese brote la relación casos-muertes fue muy superior.

Panorama general

Con la relajación de las estrictas medidas en China, la atención estará concentrada en el efecto que pueda tener la salida a las calles de millones de personas que estaban en una cuarentena obligatoria desde finales de enero.

China necesita reanudar su actividad laboral porque la epidemia ya ha dañado bastante a su economía, con fábricas, escuelas y empresas cerradas, miles de vuelos cancelados y grandes restricciones al movimiento de personas dentro del país.

En Beijing se reportó este lunes poco movimiento de pasajeros en los normalmente atareados trenes subterráneos y los que usaron el transporte lo hacían con máscaras.

El presidente chino, Xi Jinping, por primera vez en público desde el inicio del brote y la televisión estatal lo mostró inspeccionando el trabajo de líderes comunitarios en Beijing, también con una mascarilla protectora.

En Estados Unidos y otros países se mantienen las medidas de protección y las personas que llegan de China son sometidas a cuarentenas que varían según los países.

El gobierno británico declaró el virus como una “amenaza grave e inminente para la salud pública”, lo que según dijo permite a las autoridades detener de forma forzosa a personas infectadas si es necesario.

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