Por Candido Simon

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  1. La política pública y social de protección a la mujer fracasó, hay más mujeres muertas y ahora el hombre también se mata, quedando los hijos e hijas en orfandad, por tanto destruida la familia.
  2. El hombre es tratado como el enemigo en la relación de pareja, es excluido de la solución siendo parte del problema y esto ha generado más violencia en vez de reducirla, entonces hay que reorientarla, cambian el plan incluyendo al hombre.
  3. Es absurdo pretender que las cosas cambien haciendo lo mismo y reducir la violencia en la familia protegiendo solo un componente excluyendo al otro.
  4. En el país hay un ministerio de la mujer y otro de la juventud pero no existe un ministerio del hombre. Las Fiscalías de Género funcionan como fiscales de las mujeres, pero el hombre no tiene un espacio donde le escuchen, pedir ayuda cuando ella está en falta y el solo no puede, porque ser hombre es tener cara de agresor.
  5. Es correcto que se proteja a la mujer contra el agresor, pero también lo es que se reaccione igual cuando es agredido, porque el hombre también existe, es persona, a veces también es agredido.
  6. Los Estados han asumido con rigor la política de atención a la mujer maltratada, pero actúan por reacción, no han implementado un plan honesto de intervención oportuna para evitar la agresión, delegando erróneamente en la justicia, los jueces, fiscales, policías y carceleros la solución del problema después de la desgracia, no antes.
  7. Las Casas de Justicia de Bogotá funcionan con cierta eficiencia, en nuestro país hay Casas Comunitarias de Justicia por iniciativa privada, las hay solo en algunos barrios de tres o cuatro ciudades con escaso presupuesto y la colaboración de algunos fiscales comprensivos, son un excelente espacio donde cualquier miembro de la familia, hombre, mujer o niños acuden a presentar la situación de que les aqueje y el personal reacciona de inmediato, convocan las partes y les ayudan en la solución por vía del entendimiento con prontitud y eficacia, salvando la familia.
  8. Es necesario reorientar la política de proteger a la mujer por protección a la familia con el hombre incluido, disolver el ministerio de la juventud y el de la mujer para refundirlos en el Ministerio de la Familia, el movimiento ME TOO debe transmutarse en WE TOO, NOSOTROS TAMBIEN. Inclúyanos
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