Santo Domingo.- El cantautor y delegado permanente de República Dominicana ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), José Antonio Rodríguez, expresó este jueves su “profundo pesar” tras enterarse de la muerte del cantante argentino Alberto Cortez.

“Me embarga una profunda tristeza con el fallecimiento de Cortez, uno de los pocos artistas a quienes podemos atribuirle el mérito de ser un gran hacedor de canciones”, dijo el diplomático, según recoge un comunicado de prensa.

Rodríguez conoció al argentino en los años ochenta “y puedo decir que, gracias a él, subí al escenario por primera vez cuando aquel miedo escénico me atrapó”, relató el cantautor.

Según explicó, “César Suárez me invitó a ser su contraparte y, al llegar al teatro, sentí ese temor que hoy entiendo normal, pero que, en ese momento, me pedía a gritos que no saliera a cantar”.

“Alberto, quien no me conocía, me tomó y me llevó al lateral del escenario y me dijo: ‘cuando se te quite ese temor antes de salir al escenario, es la señal de que debes dejar de cantar’, al igual que yo, también estaba nervioso”, describió Rodríguez.

Para el dominicano, “el mejor legado que nos deja Cortez es su música, una obra que quedará para nuestras futuras generaciones de jóvenes artistas”.

El cantautor argentino, autor de éxitos de la música latinoamericana como “En un rincón del alma” o “Cuando un amigo se va”, falleció este jueves en un hospital de Madrid a los 79 años a consecuencia de unas úlceras gástricas cuya cura se complicó, informaron a EFE fuentes próximas al artista.

También el ministro de Cultura dominicano, Eduardo Selman, lamentó la muerte del cantante, hecho que “llena de luto a los dominicanos que disfrutaron de su obra musical y admiraron su personalidad.”

El funcionario señaló el vínculo del intérprete con los dominicanos, tal y como, en su opinión, demuestra “la frecuencia con que venía a Santo Domingo a ofrecer conciertos, los cuales siempre eran muy concurridos.”

Además, su repertorio es altamente conocido en la República Dominicana, “muchas de sus piezas musicales se han convertido en himnos en amplios y variados sectores sociales”, agregó Selman, quien se unió “al dolor que embarga al mundo hispano, en especial a América Latina, por la pérdida de uno de sus estandartes musicales”, agregó

A pesar de la desaparición física del intérprete y compositor, para Selman, “el legado musical de Cortez trasciende el tiempo y queda como una herencia para la humanidad.”

El artista fue ingresado de urgencia el 27 de marzo pasado en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en la localidad madrileña de Móstoles, a causa de unas úlceras gástricas que se han ido complicando con distintas infecciones y finalmente falleció a las 15:30 horas (13.30 GMT).

Desde su ingreso, el cantante, que residía en España desde 1964, estuvo acompañado en el hospital por su esposa, la belga Renata Govaerts, con quien llevaba casado 55 años.

Alberto Cortez, cuyo nombre de pila es José Alberto García Gallo, nació en Rancul, La Pampa, en 1940, lanzó su primer disco en 1961 y, en su larga carrera artística, produjo medio centenar de discos, publicó cuatro libros de poemas y actuó en varias películas.

Era autor de canciones como “Callejero”, “Mi árbol y yo”, “A partir de mañana”, “Te llegará una rosa”, “Castillos en el aire” o “El abuelo”.

El fallecido, que poseía cuatro Discos de Oro, cuatro Heraldos de Oro y la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, estaba preparando un nuevo disco con temas diferentes al que fue su último espectáculo, estrenado en mayo del año pasado en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid con el título “Boleros”. EFE

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