Santo Domingo, (EFE).- La Procuraduría General de la República (PGR) reiteró que el Ministerio Público trabaja arduamente para lograr el envío a juicio de fondo y que se imponga la pena máxima de 30 años de prisión a los implicados en la muerte del exrector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) Mateo Aquino Febrillet.

La audiencia preliminar contra Blas Peralta, principal sospechoso de la muerte del catedrático, y contra los implicados, el coronel retirado de la Policía, Rafael Herrera Peña, Franklin Venega, y Gerardo Félix Bautista Mena, fue aplazada para el próximo 10 de febrero durante una audiencia en el Sexto Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional.

“El Ministerio Público, representado por la Fiscalía del Distrito Nacional, trabaja a profundidad este caso y seguirá luchando hasta lograr dar una respuesta contundente”, señaló hoy la PGR en un comunicado.

“Al igual que la población, estamos empeñados en llegar a la verdad, y que todo aquel que tuvo participación en el mismo reciba una condena ejemplar. Con nuestros esfuerzos garantizamos que no habrá impunidad”, añade la nota.

“Nuestros esfuerzos están dirigidos a esclarecer el caso y lograr que sea enviado a juicio de fondo. Contamos con pruebas suficientes y fehacientes que nos permitirán comprobar la implicación de los encartados en los hechos que se les imputan”, agregó.

Desde la PGR confían en que en los próximos días se dicte apertura a juicio, y se ofrece todo el apoyo necesario a los integrantes del Ministerio Público a cargo de la investigación para obtener los mejores resultados.

Los imputados están acusados de violar los artículos 295, 265 y 266 del Código Penal Dominicano, que sancionan los delitos de asesinato y asociación de malhechores.

El dirigente del transporte Blas Peralta es señalado por la Fiscalía como la persona que, en marzo de 2016, persiguió y disparó contra el vehículo de Mateo Febrillet, tras mantener una discusión con Montás en un restaurante ubicado en la avenida Anacaona de Santo Domingo.

Según el expediente acusatorio, tras disparar el arma con la que asesinó a Febrillet, Blas Peralta cambió el cañón del arma homicida y luego tiró al mar unos teléfonos con los que se comunicó tras el hecho.

El proceso por este caso ha sido interrumpido en múltiples ocasiones por la defensa, alegando falta de abogados, enfermedad, abandono de la defensa, falta de tiempo para llegar a acuerdos económicos entre la defensa y los imputados, y la recusación del juez que conoce la audiencia preliminar.

Además, Edward Montás, testigo presencial del homicidio, que viajaba con la víctima, y Joel Antonio Soriano Ramírez, chófer del Aquino Febrillet, y que conducía el vehículo en el que viajaba el exrector el día de su asesinato, anunciaron su decisión de desistir de la causa y retiraron las querellas que habían interpuesto contra los imputados. EFE

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