Madrid.- Después de visitar Cuba como turista, el cineasta irlandés Paddy Breathnach se enamoró de la isla, pero no de sus imágenes exóticas o pintorescas, de sus coches o sus músicos callejeros, sino de una canción que un chico vestido de mujer dedicó a su padre en un teatro improvisado en la trasera de su casa.

“De casualidad -explica el realizador a Efe- vi un espectáculo en La Habana, un ‘show’ casero, con ropas y maquillajes cutres, sin nada de glamur: un trapo rojo en una pared, una luz y allí vi a un hijo que, vestido de mujer, actuaba cantándole a su padre”. Y se produjo “una combinación extraña”, afirma.

El director de cintas tan diferentes como “I went down”, premiada en San Sebastián en 1997, “Blow Dry” (2001) o “Shrooms” (2007), confiesa que sintió la fascinación en ese momento: “Ahí había una historia, ése fue el germen de ‘Viva’ (la película que ahora estrena): la relación de un padre y un hijo y cómo la identidad individual podía reconciliarse con la identidad de grupo”.

Con estos elementos, a los que sumó sus ganas de “hablar del miedo a lo femenino” y mucha investigación, Breathnach y su mano derecha, el guionista Mark O’Halloran, compusieron un auténtico bolero, tanto -y recibe el comentario como un halago- que parece un film hecho por cubanos.

“Viva” es una historia de travestidos que carece de sordidez gracias a los ojos del actor Héctor Medina, el joven peluquero Jesús, que se ha criado solo en La Habana después de morir su madre, y sobrevive peinando pelucas para un espectáculo de variedades.

“Quería trabajar un submundo que me exigía mucha responsabilidad, debíamos ser auténticos y veraces con ese mundo”, y lo fue lo suficiente para que otro extranjero enamorado de Cuba, Benicio del Toro, produjera la película.

Jesús no tiene una vida fácil, pero sueña con ser artista. Cuando parece que lo va a conseguir, aparece su padre, un exboxeador borracho y machista, “un tipo odioso y abusador” que lo trastoca todo.

Es Ángel, un Jorge Perugorría gordo y desfondado, alguien “que no despierta ninguna empatía”, según Breathnach.

“Por eso quería a Perugorría -apunta el director-, porque es capaz de hacer que el público quiera que ese hombre abyecto sea mejor persona”.

“Me encanta su personaje (…) cuando dice que es un animal y acepta su inutilidad y sus flaquezas. Sabe cómo transmitir esperanza, pero no porque la haya -afirma Breathnach-, sino porque consigue que el espectador quiera que la haya”.

Perugorría, dice, “es un actor de aquí hasta aquí”, enfatiza mientras abre las manos indicando los dos extremos de las paredes del salón Camoens de Casa América donde charla con Efe.

Un inmenso Perugorría y réplica rotunda de Medina, que ya interpretara a otro homosexual en “El rey de La Habana”, de Agustí Villaronga, sin olvidar al cubano Luis Alberto García, el personaje Mama, el dueño del espectáculo y quien dice “las cosas profundas”.

Por último, una recomendación que le valió al director ganarse la confianza de Perugorría, la selección musical, las letras de los boleros (incluido el temazo final de la española Massiel, que se ha mostrado encantada de haber sido incluida en la película), imprescindibles para comprender “Viva”.

La película, que se estrena este viernes en España y Francia, pasó por el festival de Sundance y fue preseleccionada por Irlanda para competir por el Óscar a la mejor cinta extranjera. EFE

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