Los encontronazos entre la Junta Central Electoral (JCE) y la embajada de los Estados Unidos han sido cíclicos en los procesos electorales organizados en la relativamente joven democracia dominicana, sobre todo en los de los últimos años.

Aunque es la primera vez que un embajador de los Estados Unidos sugiere que su embajada sea inscrita como observadora de las elecciones, tradicionalmente esa legación diplomática ha tenido un papel activo en los procesos electorales dominicanos.

El por qué del interés de la embajada de los Estados Unidos en el proceso electoral y sus resultados finales los explicó recientemente el embajador James Brewster en su discurso ante la Cámara Americana de Comercio: su país tiene cuantiosas inversiones en la República Dominicana y él está para defender los intereses estadounidenses, tanto económicos como estratégicos, pues es parte de su agenda diplomática.

Para los Estados Unidos, así como para las legaciones diplomáticas, la garantía de las inversiones de sus respectivos países pasa por la estabilidad de la democracia y ésta se vería en peligro si no se realizan elecciones transparentes, que den legitimidad a las autoridades que surjan de las urnas.

¿Dipomacia o injerencia?

Los escarceos inician con alguna declaración de prensa de la legación diplomática en la que expresa preocupación por el proceso electoral y pide que el mismo respete la voluntad de los electores.

Paralelamente, o antes, como es sabido, se ha ejercido algún tipo de presión directa sobre los miembros de la JCE, los que a su vez responden con pronunciamientos de corte nacionalistas y alegando violaciones a la soberanía nacional, ya que se inmiscuyen en los asuntos internos del país.

También te podría interesar:   China registra 12 nuevos casos "importados" y 31 días sin contagios locales

Ejemplo de ello fueron los encontronazos de los embajadores estadounidenses Paul D. Taylor (elecciones de 1990), Robert Stephen Pastorino (en 1994) y Donna Jean Hrinak (en 1996), que fueron acusados de injerencistas por los cabezas de la JCE de entonces: Froilán Tavárez, Manuel García Lizardo y César Estrella Sadhalá, respectivamente.

Taylor no solo se pronunció sobre la transparencia de las elecciones de 1990, que culminaron con el expresidente Joaquín Balaguer robándole el triunfo al profesor Juan Bosch, sino que no dejó lugar a dudas de cuál candidato era el preferido de Washington.

Mismo papel le tocó desempeñar a Pastorino en las elecciones de 1994, en las que nuevamente Balaguer contó con la JCE para materializar el fraude electoral a su favor contra José Francisco Peña Gómez y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD); y a Hrinak en los comicios de 1996, en los que el Frente Patriótico (alianza del PLD y el PRSC) dio el triunfo a Leonel Fernández.

En 1994, la presión de la embajada de los Estados Unidos fue clave para que el expresidente Joaquín Balaguer aceptara que se le cortaran dos años a su nuevo gobierno.

De manat a Brewerster

Tanto dirigentes del PLD como el presidente de la JCE durante las elecciones del año 2000, Manuel Ramón Morel Cerda, llegaron a criticar declaraciones del embajador Manat, que tampoco se preocupaba de las acusaciones que se le hacía de tener simpatía con Hipólito Mejía, candidato de la oposición.

Mismas acusaciones de injerencismo se hicieron contra Hans Hertell, Robert Fannin y Raúl Yzaguirre durante los procesos electorales de los años 2004, 2008 y 2012, respectivamente, y ahora contra James Brewster, cuando se han referido a los procesos electorales.

También te podría interesar:   Gobierno decreta "toque de queda" nocturno en Asunción y departamento Central

Es memorable la declaración del magistrado de la JCE Rafael Vásquez Díaz, que en 2004 atacó al embajador de Estados Unidos y a los de la Unión Europea (Grupo de Dublin), afirmando que “nadie tiene derecho a venir con su síndrome africano’’ a cuestionar los comicios.

Mientras que en mayo de 2008 el embajador Fannin fue cuestionado por la oposición por su negativa a opinar sobre las dudas en el uso de nuevas tecnologías por parte de la JCE en el proceso electoral de ese año, negativa que se produjo luego que expresara confianza hacia el tribunal.

Las declaraciones favorables a la JCE se produjeron tras acusaciones de injerencismo del organismo hacia el diplomático, precisamente por éste haber declarado que esperaba que los comicios fueran confiables y transparentes.

Los encontronazos entre la JCE y la embajada de los Estados Unidos se repitieron en las elecciones de 2012, luego que el embajador Raúl Yzaguirre reclamara imparcialidad al organismo.

Los ánimos se crisparon cuando él dijo que contactaría a la Organización de Estados Americanos para que supervise las elecciones.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.