Brasil. La cámara de Diputados de Brasil autorizó este domingo el juicio político para destituir a la presidenta Dilma Rousseff, dejando al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) a punto de ser removido del gobierno que ejerce hace 13 años en el gigante latinoamericano. Una mayoría de 367 diputados en un total de 513 miembros votó a favor del impeachment, alcanzando así los dos tercios requeridos para continuar el proceso contra la presidenta por presunto crimen de responsabilidad. Hubo además 137 votos en contra del juicio político, siete abstenciones y dos ausencias.

“Está autorizada la instauración del proceso (de impeachment)”, dijo el presidente de la cámara de Diputados y adversario de Rousseff, Eduardo Cunha, al cerrar la sesión poco antes de la medianoche del domingo. Legisladores opositores comenzaron entonces a cantar el himno brasileño y hubo festejos en las calles de varias ciudades.

El pedido de juicio político pasará ahora al Senado, que si lo aprueba por mayoría simple obligaría a Rousseff a apartarse del cargo por hasta 180 días, mientras la juzga. En una primera reacción del gobierno a la votación, el ministro jefe de gabinete, Jaques Wagner, afirmó que supone un riesgo para la democracia. “La decisión de la Cámara de Diputados amenaza interrumpir 30 años de democracia en el país”, sostuvo Wagner en un comunicado. Rousseff se pronunciará el lunes, anunció el abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo. “Si alguien cree que ella se curvará, se equivoca”, dijo Cardozo, exministro de Justicia. “Luchará con todos aquellos que defienden la democracia”. Tensión y gritos La crucial sesión de diputados transcurrió en un clima por momentos tenso, comenzó con empujones y fuertes acusaciones entre legisladores, y gritos de “fuera Dilma” o “no va a haber golpe”. Fuera del Congreso en Brasilia, como en decenas de ciudades del país, hubo actos masivos a favor y en contra de Rousseff, una ex guerrillera de izquierda de 68 años que asumió la presidencia en 2011.

En las elecciones de 2014 Rousseff renovó su mandato, pero ahora podría convertirse en el segundo presidente que pierde el cargo durante un juicio político desde el retorno de la democracia en 1985. En 1992, el entonces presidente y actual senador conservador Fernando Collor renunció tras ser sometido a un impeachment en medio de un escándalo de corrupción. El pedido del juicio político a Rousseff fue presentado al Congreso en octubre, por tres juristas que la acusan de maquillar el déficit presupuestal al usar fondos de bancos públicos para financiar programas de gobierno. Según la denuncia, eso violaría una ley de responsabilidad fiscal, dando pie a la apertura del juicio político.

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Rousseff rechaza la acusación, afirma que gobiernos anteriores hicieron lo mismo y que Temer y Cunha conspiran para dar un golpe de Estado. “Graves crisis” El proceso de impeachment presidencial transcurre en medio de una feroz crisis económica en Brasil y un gigantesco escándalo de sobornos en la petrolera estatal Petrobras, que salpica al PT y a varios partidos. Rousseff no enfrenta cargos de corrupción o enriquecimiento ilícito, como ocurre con varios legisladores.

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