El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló con su homóloga surcoreana, Park Geun-Hye, y con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, luego de la prueba nuclear realizada el miércoles por Corea del Norte.

La Casa Blanca dijo en comunicados que los tres países “acordaron trabajar juntos para forjar una respuesta internacional unida y fuerte ante el reciente comportamiento imprudente de Corea del Norte”.

Obama reafirmó además el “firme compromiso de Estados Unidos” con la seguridad de Corea del Sur y Japón, agregaron las notas.

Por su parte, Corea del Sur anunció el jueves que retomará la emisión de propaganda transfronteriza, considerada un acto de guerra por Corea del Norte.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, y su contraparte surcoreana, Han Min-koo, también discutieron el jueves medidas de respuesta que la alianza entre los dos países considera, en adición a los continuos ejercicios militares conjuntos.

Ambos funcionarios “concordaron en que Corea del Norte necesita pagar un precio por su provocación”, dijo Min-koo.

Entre las medidas discutidas fue la posible llegada de bombarderos B-52, cazas F-22 y submarinos nucleares, como ocurrió durante las hostilidades de la primavera de 2013, tras el tercer ensayo nuclear de Pyongyang.

De igual manera, la Fuerza Aérea de EE.UU. envió un avión de recolección de muestras atmosféricas desde la base aérea de Okinawa para recoger partículas radioactivas residuales que pudieron haber sido producidas durante la explosión del miércoles.

Pyongyang asegura fue la explosión fue provocada por una bomba de hidrógeno, pero Washington y Seúl se han mostrado escépticos sobre los supuestos avances nucleares norcoreanos, puesto que una bomba termonuclear es significativamente muy superior que las tres bombas nucleares que probaron en el pasado.

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