Córdoba.-Sting, ha vencido a su pasado y se ha entregado al repertorio de su proyecto más mítico, The Police.

Ha sido en Córdoba, para cerrar la 35 edición del Festival de la Guitarra, miles han abarrotado la Plaza de la ciudad cuando Sting ha salido al escenario), han coreado todas y cada una de las canciones que ha tocado el músico británico esta noche.

Y Sting ha aparecido como un ciclón en el escenario, entonando casi sin descanso y de manera enérgica “If I ever lose my faith in you”, y “Every little thing she does is magic”, y una temprana “English man in New York” que ha terminado de arrollar al público, entregadísimo desde la primera nota con el cantante y con su banda, formada por guitarra, batería, piano, violín y coros.

Así las cosas, tras “English man in New York” y con la plaza en el bolsillo, un barbudo y juvenil Sting ha arremetido con “So Lonely”, cuya letra (“tan solitario”) parecía una broma, pues éste ha sido el concierto más concurrido que se recuerda en el Coso de Los Califas desde hace años.

Hubo tiempo para que el músico tocara unas baladas que sirvieron para que sus músicos demostraran su pericia, especialmente Sancious, que ha aportado unos arreglos “funk” y “jazzísticos” que le van muy bien a la música del británico, y el violinista, Peter Tickell, que se ha marcado un espectacular solo de cuerdas en medio de “Driven to tears”, antes de dar paso a uno de los momentos de la noche.

Porque a Sting no le basta con tocar sus himnos, y hoy ha tocado al menos una decena de ellos, sino que ha optado por la opulencia en la interpretación. Tanto es así que, a mitad de una aguerrida “Roxanne”, la banda ha cambiado de tercio para tocar “Ain?t no sunshine when she?s gone”, inmortal tema “soul” de Bill Withers, otro de esos tipos que tenían facilidad para componer clásicos y a quien hay que rescatar de su retiro como sea.

Tras el interludio soul, Sting ha llevado al paroxismo “Roxanne” con un crescendo tras el cual la banda ha hecho el amago de marcharse, para volver y ofrecer otra media hora de infarto y clásicos.

Para el final, se guardaba Sting “Every breath you take”, un tema que ha hecho gastar más batería de móvil en 6 minutos que en una mañana entera en Hacienda, y una delicada versión de “Fragile”, con la que ha puesto punto y final a un concierto que había iniciado horas antes el “blues” sureño de Raimundo Amador, telonero de lujo del veterano bajista inglés.

 

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