Redacción de Cultura.-El fallecimiento de Omar Sharif ha provocado una enorme cantidad de mensajes en Twitter y se ha convertido en el tercer tema del día, con mensajes tan sentidos como el de Antonio Banderas, que ha querido rendir tributo a su “gran amigo y compañero”.

Banderas, que trabajó con Sharif en la película “The 13th Warrior” (1999), aseguró que “siempre” le echará de menos.

“Magnifico contador de historias, un amigo fiel, y un alma sabia. Rodar con él fue increíble”, afirmó el español en su cuenta oficial de Twitter.

La cantante Belinda Carlisle, el actor Vincent D’Onofrio, el productor Adam Horowitz, la actriz Dana Delany o Jean-Claude Van Damme fueron algunos de los que expresaron su pesar por la muerte de Sharif.

Pero más allá de las estrellas, los usuarios anónimos fueron los que inundaron Twitter de mensajes en memoria del protagonista de “Doctor Zhivago” (1965).

Muchos de ellos con frases de sus películas, como alguna de “Monsieur Ibrahim et les fleurs du Coran” (2003).

“La lentitud es la clave para ser feliz, decía siempre el Señor Ibrahim. Gracias por todo, Omar Sharif”.

Participó en más de un centenar de películas en una carrera que duró más de 60 años pero Omar Sharif pasará a la historia por un único papel, el del pasional y sensible Yuri de “Doctor Zhivago”, al que prestó la intensidad de una mirada con la que cautivó dentro y fuera de la pantalla.

Sus ojos oscuros, su porte elegante y una sonrisa eterna hicieron de Sharif, fallecido hoy a los 83 años, una estrella en el sentido clásico de un Hollywood que ya no existe, con una vida llena de glamour, de romances, de juego y de excesos no siempre contenidos.

Un físico destacable que le abrió las puertas del cine de su Egipto natal, donde tuvo un éxito temprano desde que debutara con apenas 22 años en “Shaytan al-Sahra”, de Youssef Chahine, tras graduarse en Matemáticas y Física en la Universidad de Cairo.

Más de una veintena de películas en apenas ocho años le convirtieron en el actor de moda de Egipto hasta que David Lean vio una foto suya cuando buscaba actores árabes para “Lawrence of Arabia” (1962).

Su porte le convenció de forma instantánea para contratarle y aunque en principio iba a tener un pequeño papel, el director decidió darle él de uno de los personajes más importantes, el del líder árabe Shérif Ali ibn el Kharish.

Por este papel consiguió su única nominación al Óscar, pero lo más importante es que fue su trampolín internacional, sin embargo, el actor nunca estuvo satisfecho de su trabajo en la película.

En una entrevista por el 50 aniversario de su estreno, Sharif afirmó: “Creo que es un gran filme pero yo no estoy muy bien”.

El éxito de “Lawrence of Arabia” permitió a Lean acometer un proyecto grandioso en todos sus aspectos, la adaptación al cine de la novela de Boris Pasternak “Doctor Zhivago” y desde el primer momento decidió que Sharif sería el protagonista, el doctor Yuri Andreyevich Zhivago.

Un papel que pudo hacer cuando la Columbia, productora con la que tenía un contrato en exclusiva de cinco años, le “prestó” a la MGM, por 15 dólares, como recordaba el actor con humor en 1999 en el Festival de Venecia.

Yuri tenía una gran lucha interna entre el deber que representaba Tonya (Geraldine Chaplin) y el deseo que era Lara (Julie Christie). Sharif supo interpretarlo con delicadeza y la intensidad que siempre ponía en sus personajes, dos características que casaban muy bien con la novela de Pasternak y con el preciosista estilo de Lean, que hizo de la belleza un personaje más de la película.

La maravillosa música de Maurice Jarre se asoció desde ese momento a los ojos de Sharif y Christie, formando un recuerdo cinematográfico que pocos más pueden igualar en belleza.

Un papel que supuso el punto culminante de una carrera que apenas empezaba, pero que no volvió a alcanzar una cota tan alta.

Con 33 años, Sharif se encontró en un punto de inflexión tanto profesional como personal, ya que durante el rodaje de la película se separó del amor de su vida, como reconocería años después, la actriz egipcia Faten Hamama, con la que tuvo un hijo, Tarek.

El actor aseguró siempre que se había separado de Hamama porque se veía incapaz de serle fiel y la quería demasiado para engañarla.

A partir de ese momento se sintió libre para tener numerosos romances y responder al estereotipo de galán que repitió muchas veces a lo largo de su carrera.

“Un mes aquí, otro allí. Cuando estás trabajando en películas, conoces a una mujer y tonteas con ella para no aburrirte”, afirmó en una entrevista.

Amor, juego -despilfarró auténticas fortunas en casinos de medio mundo-, bebida -reconoció haber bebido sin interrupción durante 48 horas junto a Peter O’Toole durante el rodaje de “Lawrence of Arabia”-, comida, todo tipo de placeres en una vida poco convencional, como él mismo reconocía.

“Soy el único actor del mundo que no tiene un centro de vida. Vivo en los hoteles y como en restaurantes. No tengo casa, no tengo hogar” y “desde 1966 no he vivido con una mujer en una casa”, afirmó en Venecia.

Una vida dedicada a vivir intensamente y al cine, aunque nunca se vio a sí mismo como una celebridad.

“Durante cinco años viví en Hollywood y mi vecino era Elvis Presley.

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