Redacción de Cultura.-EL cantante Paul Weller dice que superarse en cada disco ahora con “Saturn’s pattern”, el más reciente y el más aplaudido desde “Wake up the nation” (2010), no solo por la crítica internacional, sino por él mismo, exigente juez de borrón y cuenta nueva con cada álbum.

No pienso mucho en mis viejos álbumes porque en su mayoría me decepciona el resultado. Mi forma de trabajar pasa por centrarme solo en la elaboración de dicho disco en busca del mejor de mi carrera”.

El llamado “Modfather” por su impulso a la cultura “mod” y espejo en el que se miraron bandas posteriores como Oasis.

“No entiendo la cultura de la nostalgia, que es muy fuerte en Reino Unido”, protesta el músico tras su paso por el festival de Glastonbury junto a The Who, con un repertorio en el que sonaron la mitad de sus temas nuevos, pero también melodías tan viejas como “That’s entertainment” de The Jam y otras surgidas de “Stanley Road” (1995), uno de los discos que parece salvar de su quema personal.

En “Saturn’s pattern”, como ya hiciera en el previo “Sonic kicks” (2012), busca “ese sonido propio del siglo XXI” conjugando gran cantidad de estilos e influencias “que hacen que el disco suene fresco”, arguye, esta vez bajo las órdenes de Jan “Stan” Kybert, después de tres álbumes consecutivos con Simon Dine como coproductor.

“Intento no leer las críticas de mis discos, aunque en este caso han sido muy positivas y me siento muy halagado”, reconoce.

Algunos periodistas encuentran en este trabajo influencias de artistas mucho más jóvenes que Weller, véase Tame Impala, Jack White o Damon Albarn, cuyo último álbum junto a Blur (“The magic whip”) considera “excelente”.

Arranca, como los conciertos de su actual gira, con “White sky”, “un comienzo muy poderoso que te sacude en la cara y te prepara para lo que está por venir”.

Según revela, para el título del disco buscaba una combinación de palabras que resultara “sonora” y así llegó a ese “patrón de Saturno”. Fue luego cuando descubrió que en efecto existía tal fenómeno, un dibujo de forma hexagonal creado por la acción del viento y las nubes en el polo norte de este planeta, que ilustra el álbum.

En su vida, también se dibuja con un trazo cada vez más firme el patrón que discurre desde sus inicios en los 70 con The Jam y, ya en los 80, con The Style Council, hasta su salto a la música en solitario en 1990, etapa en la ha cosechado dos nominaciones al prestigioso premio Mercury al mejor álbum británico del año.

A este respecto, llaman la atención dos cortes titulados “I’m where I should be” y “Long time”, en el que canta “For such a long time I couldn’t find myself”, es decir, “durante mucho tiempo, no logré encontrarme a mí mismo”.

“Creo que es un verso surgido de una parte de mi subconsciente. Lo cierto es que me siento mucho más cómodo conmigo mismo en los últimos años, a medida que me hago más mayor”.

Casado en segundas nupcias desde 2010 con Hannah Andrews, este nuevo matrimonio añadió dos hijos más a su larga lista de vástagos (siete en total, fruto de diversas relaciones previas).

“Estoy en un buen lugar ahora mismo, feliz con mi vida, y no albergo grandes ambiciones más allá de seguir dedicándome a la música. Estoy satisfecho con lo que tengo y lo que me rodea”, asegura Weller, quien, a sus 57 años, mantiene impertérrito un porte que conjuga a partes iguales el del “lord” inglés y el del roquero impenitente.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí