Santo Domingo.- El procurador, Francisco Domínguez Brito, afirmó que en el país experimenta avances socieconómicos significativos, los cuales se han fortalecido por la estabilidad de la democracia y el desarrollo de la economía.

“Prácticamente todos los países de la región están inmersos en una senda de crecimiento, progreso y bienestar, que se ve reforzada por unos niveles de estabilidad democrática y macroeconómica sin precedentes en su historia reciente, y la República Dominicana no es ajena a este favorable fenómeno, ya que cuenta con la economía más grande de la región del Caribe y un crecimiento del producto interno bruto (PIB) estimado en 4.5% en 2015, más de cuatro veces el promedio regional (1%)”, sostuvo Domínguez Brito.

En ese sentido, refirió que la República Dominicana se encuentra dentro de las mejores 50 economías del mundo, ostentando Santo Domingo, dentro de esta clasificación, la posición de la cuarta ciudad en la región, donde es más fácil realizar comercio transfronterizo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) .

“Perseguimos convertirnos en modelos y referentes positivos para la región. Los indicadores socieconómicos indican que vamos encaminados a ese objetivo. Estos arrojan que durante la última década se ha crecido a una tasa promedio del 5 %, al tiempo que se ha producido una mejora en los índices de pobreza e indigencia”.

Asimismo, en términos de seguridad ciudadana, dijo que el país ha logrado disminuir su tasa de criminalidad, ocupando conforme al estudio tasas de homicidios en las capitales de los países de Latinoamérica, elaborado por la Procuraduría General de la República, el décimo lugar en un ránking de 25 países, donde se genera la más baja tasa de homicidios de América Latina, superando a Venezuela, Honduras, El Salvador, Jamaica, Belice, Guatemala, Puerto Rico, Panamá, Haití, Brasil, Trinidad y Tobago, México, Nicaragua y Colombia.

Dijo que en la actualidad el Estado dominicano intenta modelar los esquemas e infraestructuras operativas e institucionales de países cuyos índices de progreso y cohesión son mayores, gracias a la credibilidad social de la que gozan los sistemas de justicia de estas naciones.

“Hacia ese lugar apuntamos, donde logremos, como Estado frente a sus ciudadanos, niveles de legitimidad reforzados por el efectivo cumplimiento de la función reguladora de la economía y la sociedad. Estamos conscientes de que en la dimensión de las relaciones horizontales, las relaciones entre sujetos de derecho (típicamente, entre agentes económicos) en las actividades de creación, distribución, intercambio y consumo de los bienes y servicios, una justicia independiente juega un papel fundamental como salvaguarda última de la eficacia de la norma como elemento de seguridad jurídica”.

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