Drama y denuncia que expone con fresca valentía y un lenguaje visual innovador, Ixanul debe estar entre las ganadoras del FICG 30

José Rafael Sosa

SERVICIO ESPECIAL

GUADALAJARA. Ixcanul es el tipo de propuesta que a nadie deja indiferente. Un película que evidencia que el poder del cine no radica en los grandes presupuestos, ni en la tiranía corporativa de los estudios de cine. Su poder está en la idea, en el concepto y su éxito, radica en traducir realidades o ficción, de modo creador, iluminado y honesto. El resto sobra.

La fuerza y novedad de su código visual y la potencia de su denuncia sobre cuanto ocurre a los indígenas mayas de Guatemala, desde los matrimonios arreglados, el prejuicio generalizado de la población “blanca” y el robo de sus recién nacidos, en los hospitales del Estado para venderlos a familias norteamericanas, conforman un planteamiento que remueve el alma.

Jayro Bustamante, un director de cortometrajes que impactaron en varios festivales, asume su primer largometraje con una perspectiva de respeto y criterio artístico y social, escapando del facilismo de lo etnográfico, permitiendo con suave estética visual que la vida familiar indígena, llene los espacios.

Este drama llegó sobre rieles de oro al Festival de Guadalajara, tras su premio como cine en construcción en el Festival de San Sebastián (2014) y el sorprendente Oso de Plata, Premio Alfred Bauer, de la Berlinae (Festival Internacional de Cine de Berlín) y de actuarse con justicia debe figurar entre las ganadoras de la sección oficial.

Dar con el elenco no fue fácil. Había que usar talentos naturales de la zona, ya que se rodaría en lengua Kakchikel, y cuando se publicó un cartel que decia “Casting”, nadie se presentó. Se cambió por uno que decía “Empleos” y aquello se llenó de gente.

Las protagonistas son María Telón, que hace de la madre, y María Mercedes Coroy, ambas con alguna experiencia escénica. Ambas tienen una enorme responsabilidad para encarnar las tragedias ignoradas que se cometen contra los indígenas, población mayoritaria en Guatemala, donde todo el sistema legal, sanitario y social, está estructurado en su contra, esencia de la denuncia de Busamante.

El cine guatemalteco, que no tiene incentivos del Estado, ni cuenta con una ley nacional de cine, ni apoyos especiales de su Ministerio de Cultura, deberá estremecer al gobierno para que se motive a establecer una Ley Nacional de Cine, luego de lo ocurrido con Ixcanul, que significa “Volcán” en la lengua Kakchikel, dialecto en que está rodada íntegramente la película.

Realizada con un mínimo de personal y equipo, apenas nueve personas, como equipo, cuatro lentes y una cámara, recursos que, empleados adecuadamente, han dado una joya que como Ixcanul, debe ser objeto de todos los reconocimientos y premios posibles. Pieza imperdible para un jurado que se respete.

Ixcanul es una muestra de perspectiva creativa, de respeto por las minorías, de denuncia valiente y de mostrar a un Estado como el de Guatemala, que a pesar de su falta de respaldo al cine, nada impedirá el desarrollo del arte fílmico.

Esta película pudo hacerse por el apoyo que prestó Francia y el Fondo Ibermedia, que asignaron recursos a su realizador

Título: Ixcanul

Título original: Ixcanul

País: Francia, Guatemala

Año: 2015

Duración: 100 min.

Género: Drama

Distribuidora: No disponible

Productora: Tu Vas Voir Productions

 

http://www.dw.de/ixcanul-la-fuerza-del-volc%C3%A1n/a-18242886

video

http://www.lanacion.cl/pelicula-guatemalteca-ixcanul-sorprende-en-la-berlinale/noticias/2015-02-07/174726.html

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