José Rafael Lantigua, director del Centro de Estudio de la Cultura de Funglode, pronunció las palabras centrales del acto, en el Auditorio de Funglode

Santo Domingo.La Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode) y la Global Foundation for Democracy and Development (GFDD), a través de su Centro de Estudios de la Cultura, entregó los Premios Anuales de Literatura, Periodismo, Fotografía y Audiovisual, correspondiente al año 2014.

La octava edición de la premiación fue encabeza por el expresidente de la República y presidente de la Funglode, Leonel Fernández, junto a Rafael Molina Morillo, Martha Checo, Basilio Belliard y demás miembros del jurado.

Los premios y reconocimientos fueron entregados por el Dr. Fernández; Natasha Despotovic, directora de (GDFF); José Rafael Lantigua y Catherine Florentino, directora de los Premios.

Vladimir Tatis Perez, ganador del primer lugar del Premio Cuento “Juan Bosch”, pronunció las palabras de agradecimiento en nombre de los ganadores.

El grupo “Voz de sol”, integrado por Marcos Comprés, Luis José Santana, Rafael Prenza y José Micheli, puso la nota musical en la introducción del acto.

En la premiación participaron un total de 500 obras: 199 en cuentos; 18 en novela; 45 en poesía; 21 en periodismo y 13 en ensayos. En el renglón de fotografía hubo 199 propuestas: 92 en color; 76 en blanco y negro y 31 en digital creativa. Además, 5 en la categoría de documental.

Los galardonados en los tres primeros lugares de casi todas las categorías obtuvieron premios en metálico que oscilan entre los RD$25,000.00 hasta los RD$150,000.00. La premiación se efectuará en el mes de febrero de 2015.

En las categorías de novela, poesía, periodismo, ensayo y cuento, además de premio en metálico, los ganadores reciben también el beneficio de la publicación de sus trabajos, a cargo de Editorial Funglode.

Obras y autores premiados:

PREMIO DE POESÍA “PEDRO MIR”

Premio único: “Anversos”, de César Augusto Zapata, seudónimo Desconocido Pérez.

Veredicto:

“En función de sus notables valores estéticos, los cuales presentan una simbiosis bien lograda de tradición y vanguardia poéticas. Por un lado, muestra, en estrategia de largo aliento, coherencia temática sobre un ritmo de imágenes preferentemente transparentes y armónicas, a la vez que no desmedra el uso de recursos de paradojas y contrastes, a partir de la creación de neologismos, esto es, de construcciones y distorsiones lingüísticas que procuran impactar la sensibilidad de los lectores, con ideas sintetizadas en una línea. El propio título del poemario, “Anversos”, viene cargado de simbología, toda vez que, sobre la obvia referencia al género literario (a los “versos”), también propone una relación biunívoca de contradicción y complemento: Anverso-Reverso, es decir, las dos caras de un objeto plano. Es justamente lo que hace el libro dividiéndose en mitades: una, El amor de los perdidos, y dos, Los perdidos de amar.

 

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