Berlín.-Los actores Hellen Mirren y Ian McKellen asisten a la Berlinale, ambos en filmes fuera de concurso y centrados en recreaciones más o menos fieles de la historia reciente.

Mirren, al frente de la película “Woman in Gold”, dirigida por Simon Curtis, se pone en la piel de Maria Altman, la hija de unos judíos austríacos asesinados en el Holocausto que décadas después regresa del exilio en EEUU a Viena para reclamar un retrato de su tía, pintado por Gustav Klimmt y expoliado por los nazis.

“Las restituciones del arte robado es un capítulo que está lejos de poder cerrarse, sea por la frialdad de las autoridades, sea porque los museos ven peligrar sus intereses”.

El expolio nazi, más o menos documentado por el equipo de Curtis, es el eje de la película alrededor de esa mujer cuya motivación, en palabras de Mirren, es que se le restituya el retrato de su tía, una pieza en el inmenso tesoro que el Tercer Reich robó a los judíos que deportaba a Auschwitz o a otros campos de exterminio.

El filme de Curtis se exhibió en la sección Berlinale Special, mientras que McKellen acudió al festival defendiendo “Mr. Holmes”, la película de Bill Condon sobre el famosísimo detective Sherlock Holmes, que pese a no ser estrictamente un personaje histórico, sino novelesco, sí tiene que luchar contra algunas etiquetas que se le colgaron.

El Holmes de McKellen está retirado cuidando sus colmenas, humillado tras no haber podido resolver su último gran caso y atendido en sus limitaciones por una servidora, más su hijo George, el último refugio a su inteligencia detectivesca.

“Sherlock Holmes es uno de los grandes ingleses de la historia, incluso sin haber existido”, dijo McKellen, en colorido atuendo, por encima de la etiqueta que se atribuiría a un británico.

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