Moscú. El lugarteniente del narcotraficante colombiano Pablo Escobar salió ayer de la cárcel tras 22 años en prisión. John Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye”, estaba condenado por el asesinato del político liberal Luis Carlos Galán, en 1989,.

El candidato había prometido extraditar a los traficantes si ganaba las elecciones. Popoye confesó en una entrevista a la revista colombiana Semana en 2013 que había matado con sus “propias manos” a 300 personas, pero que había “participado y coordinado alrededor de 3.000 muertes”. Políticos, periodistas y enemigos de Escobar se encuentran entre las víctimas del que fue jefe de los sicarios del cartel de Medellín. Hoy, muchas de ellas supervivientes han mostrado su enérgica repulsa por su liberación, pero la Justicia colombiana no encuentra ninguna causa para seguir reteniéndolo en prisión.

El sanguinario delincuente, condenado por “terrorismo, narcotráfico, secuestro, concierto para delinquir con fines terroristas y homicidio”, mostró su arrepentimiento y colaboró durante esta última década con la Justicia. Fue testigo en los más importante procesos judiciales de Colombia. Un fuerte dispositivo policial acompañó su salida.

Jairo, que alardea de tener muchos protectores en su país pero también muchos enemigos, se encuentra ahora en libertad condicional. Popeye deberá mantener un comportamiento ejemplar para no volver a prisión. Velásquez habrá de informar de todos sus movimientos, de su lugar de residencia, y no podrá salir del país hasta que no cumpla la totalidad de su condena.

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