Concha Barrigós

Venecia (Italia),
 (EFE).- El “teatro imposible” de Federico García Lorca ha cerrado esta noche en Venecia su Bienal de teatro con el montaje con el que Lluis Pasqual y los 15 alumnos de su taller, entre ellos Irene Escolar y Martiño Rivas, han recuperado “el perfume y el relieve” de la lógica poética del granadino.

Este montaje ha culminado los once días de la “Biennale College Teatro”, que dirige Alex Rigola, y ha sido la puesta en práctica de lo aprendido por cerca de 200 jóvenes actores de todo el mundo que han tomado clase con maestros como Pasqual, Jan Lauwers, Fabrice Murgia, Nathalie Fillon o Jan Pappelbaum.

Pasqual, que ocupó la dirección de esta sección de la Bienal en 1995, ha explicado a Efe al término de la representación que su propuesta ha sido hilar fragmentos de “El público” y “Comedia sin título” -que la hermana de García Lorca le “pasó” en 1989-, y los poemas “Llanto por la muerte de Ignacio Mejías” y “Grito hacia Roma”, para mostrar, precisamente, “la mentira del teatro”.

“Parece hecho a propósito para la Bienal. Está claro que los clásicos traspasan su tiempo. Nunca había hecho esto y ahora me toca traspasar lo aprendido”, asegura.

El montaje, que ha sido muy aplaudido por el público que también ha asistido esta noche a las propuestas de Antonio Latella, Oskaras Korsunovas, Fabrice Murgia y Falk Richter, es “teatro imposible”, como García Lorca lo llamó, “porque era impensable para la época y que se resume en la frase ‘no quiero actores, sino hombres y mujeres de carne'”.

Irene Escolar estaba también “feliz” con el resultado y ha asegurado a Efe que en este su tercer año en Venecia se siente una “privilegiada” porque la hayan escogido como “alumna” tanto Pasqual como los anteriores -Declan Donellan y Thomas Ostermeier-.

“Pasqual es el mejor conocedor de la obra de García Lorca, empatiza con él y lo transmite con pasión y rigor”, afirma la actriz, que ha hecho junto a Martiño Rivas esta noche un fragmento de “Comedia sin título” en castellano, aunque el resto de sus compañeros lo han hecho en italiano.

Pasqual se ha estrenado en esta Bienal como maestro, y también ha sido la primera vez para las compañías españolas La Zaranda y la Agrupación Señor Serrano, aunque ellas lo han hecho ensayando sus próximas producciones en jornadas maratonianas ante los alumnos.

Pau Palacios, de la catalana Agrupación Señor Serrano, ha explicado a Efe que su proyecto comenzó hace tres meses cuando Rigola les invitó a que ensayaran ante los asistentes durante seis días y ocho horas cada jornada la que será su próxima producción, “Kingdom”.

Su trabajo, “de presencia escénica, pero no actoral”, se centra en vídeos en directo y maquetas y lo que han llevado a Venecia es una historia “irónica y mordaz” sobre el fútbol, la historia de un niño que nace en una ciudad de chabolas juega muy bien, un ojeador le ficha, se lo lleva a clubes europeos, marca el gol del Mundial y se convierte en una estrella.

Aún no saben cómo se desarrollará lo que han hecho en Venecia, porque ha sido, apunta, “no un lugar de certezas sino de pruebas” y tienen tanto trabajo con otros tres montajes que tienen en gira que no saben si insistirán en esa línea o no.

Eusebio Calonge, director de la compañía andaluza La Zaranda, Premio Nacional de Teatro 2010, avanza que tras la experiencia de este año de ensayar ante los alumnos “El grito en el cielo”, el próximo, además de estrenarla en Venecia, harán un taller con alumnos.

“El grito en el cielo” verá la luz por primera vez, ya acabada, en noviembre en el festival Temporada Alta, y haber ensayado en residencia en Venecia ha sido, dice a Efe Calonge, “una experiencia muy bonita”, “orientativa” e “intensa”.

Esforzarse en presentar “ante un público tan atento” algo más o menos acabado les ha mostrado “un núcleo fuerte” y muy cargado de imágenes, ya que no había traducción y había que hacerse entender.

Su nueva producción habla de la devastación del tiempo, que va apagando ilusiones, de la decrepitud, del gran tabú que es la muerte y la vejez en una época en la que lo espiritual “esta fuera de todo el foco cultural”, añade Calonge.

El festival de teatro, que se creó en 1934, tras los de música (1930) y cine (1932), está dirigido por Rigola (Barcelona, 1969), que se ocupa de él desde 2010, y en los años en los que no hay certamen de producciones se mantienen los talleres y actividades para los jóvenes actores. EFE

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