La Voz de Rusia. En respuesta a las sanciones contra la aerolínea rusa de bajo coste Dobroliot, que el lunes tuvo que suspender sus actividades, Moscú podría prohibir que las compañías aéreas de Europa utilicen rutas transiberianas al realizar vuelos a Asia. Dos Ministerios rusos, de Transporte y de Exteriores, son los encargados de estudiar la medida, pero la decisión última corresponde al Gobierno, comenta Vedomosti.

Una fuente cercana al debate sobre el posible cierre del espacio aéreo de Siberia para las compañías europeas dijo al diario que la medida se planteó poco después de que la Unión Europea anunciara sus primeras sanciones contra Moscú.

“Cualquier medida inamistosa de la UE, en particular en el ámbito del transporte aéreo, se estudiará y no quedará sin respuesta”, aseguró otro interlocutor de Vedomosti próximo a la cancillería rusa.

Para realizar vuelos a destinos asiáticos, las compañías aéreas europeas utilizan la ruta transiberiana, que es la más corta y que permite reducir el viaje en 4.000 kilómetros y ahorrar hasta 30.000 dólares.

Fueron las propias aerolíneas que a principios de los 1970 propusieron pagar a la URSS un “peaje” con tal de que les abriera el corredor transiberiano, y desde entonces el encargado de cobrar es Aeroflot. Según estimaciones, actualmente el tránsito internacional por la ruta transiberiana genera a la mayor compañía aérea rusa ingresos no superiores a 300 millones de dólares al año, aunque en los años anteriores esta cifra podía alcanzar los 500 millones.

“Son unos buenos ingresos. Hay que sopesar todos los pros y los contras para no seguir el ejemplo de los estadounidenses y europeos y no pegarse martillazos en la cabeza”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al tiempo que afirmó desconocer si se discuten restricciones al respecto.

La prohibición de utilizar la ruta transiberiana dejaría a Aeroflot sin fondos necesarios para varios proyectos, como la explotación del Sukhoi Superjet, los programas sociales o rutas de bajo rendimiento, advirtió una fuente cercana al consejo de administración de la compañía.

Para las aerolíneas internacionales, la prohibición de sobrevolar Siberia aumentaría la duración de viajes a Asia en una hora u hora y media y, por consiguiente, el consumo de combustible y los gastos de personal, comenta Oleg Panteléev, jefe del Área de Análisis de la agencia Aviaport.

Como consecuencia, resume, las compañías europeas se verían en una situación difícil al tener que subir los precios de los billetes y por tanto perderían posiciones frente a sus competidores asiáticos.

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