Los Ángeles CA.- EL incremento de menores centroamericanos que cruzan solos la frontera estadounidense ha traído a colación la historia de los niños cubanos que arribaron con la “Operación Pedro Pan”, caso que ha inspiró un cortometraje de ficción.

Entre los asistentes a la exhibición del filme estaba Sergio Díaz, Jefe de la Policía de Riverside y uno de los más de 14.000 niños que entre los años 1960 y 1962 fueron enviados por sus progenitores desde Cuba hacia suelo estadounidense, en búsqueda de asilo político y que constituyó uno de los capítulos más importantes del éxodo desde la isla.

“El país ha cambiado, nadie fue a protestar cuando llegó el avión lleno de niños. Puedo decir que nunca me sentí asustado, siempre fueron muy amables conmigo”,quien comparó así su caso con las reacciones que ha suscitado la oleada migratoria de menores desde Honduras, El Salvador y Guatemala, en especial tras los sucesos ocurridos en Murrieta.

A comienzos de este mes, miembros de la Patrulla Fronteriza pretendieron trasladar en autobuses hasta un centro de procesamiento en la localidad de Murrieta, en el sur de California, a 150 menores inmigrantes, pero se vieron obligados a dar marcha atrás debido al bloqueo hecho por manifestantes opositores a la inmigración ilegal.

“Lo más importante de esta historia es el coraje que tienen los padres para salvar a sus hijos, de darles una esperanza de vida, sin saber si los volverán a ver, si se podrán reunir con ellos nuevamente”.

Optimista de que la actual crisis se resolverá, Díaz también aseguró que la llegada de los niños centroamericanos no va a dejar en bancarrota a ninguna ciudad y que la comunidad debe entender esta realidad.

El jefe policial tenía siete años cuando abandonó su hogar en Quivacán, al sur de La Habana, y junto a decenas de niños se subió a un vuelo de la aerolínea Pan American con dirección a Miami. Fue recibido por una familia en Nuevo México, en donde se mantuvo refugiado 6 meses hasta obtener una visa.

A lo largo de la “Operación Peter Pan”, la iglesia católica jugó un papel crucial a favor de los menores, en especial, el fallecido monseñor Bryan O. Walsh.

“En general los ‘Pedro Panes’ hemos sido exitosos. Los inmigrantes cubanos hemos sido exitosos y no porque seamos una raza especial, sino porque hemos hecho el bien, porque nos han tratado bien”, resaltó Díaz, que este domingo participó en la presentación del cortometraje “Pedro Pan”, escrito y dirigido por la ecuatoriana Andrea Puente.

“Estaba buscando una historia que reflejara parte de ese esfuerzo que hacen los padres por sus hijos y encontré a los niños Pedro Pan. Los padres de estos niños lo arriesgaron todo por salvar a sus hijos, es parecido a lo que mis padres hicieron”, explicó la directora, una inmigrante ecuatoriana que llegó a Estados Unidos a la edad de 11 años.

Para Díaz, el film “Pedro Pan”, exhibido en el Festival Internacional de Cine de Riverside.

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