Nueva York,.- Puerto Rico desembarcó este fin de semana en el festival de cine de Tribeca de la mano de “Mala Mala”, un documental que busca derribar prejuicios con una mirada fresca y emocionante sobre la comunidad transgénero de la isla.

El film recopila las experiencias personales de toda una serie de individuos, cada uno con sus problemas, anhelos y realidades, para construir un cuidado relato sobre la realidad de un grupo de población que vive prácticamente en la sombra.

“Es una oportunidad para expresar cómo es una comunidad que no tiene una voz, que no está presente todos los días en los periódicos, en los medios.Una comunidad marginada”.

Tanto para Carrión como para el resto del reparto, la película fue una oportunidad para conocer a otros miembros de la comunidad LGBTT (lésbianas, gays, bisexuales, transexuales y transgénero) y unir fuerzas.

“Dentro de la misma comunidad hay subgrupos que van buscando lo que para ellos es igualdad y lo que para ellos es aceptación. Con este filme podemos poner todo en el mismo vínculo”, explica Rochelle (Roberto), otra de las “drag” retratadas en la película.

“Mala Mala” incluye tanto las experiencias de transformistas que solo buscan ser parte de un espectáculo, como de personas que han optado por el cambio de sexo, individuos de diferentes edades y de círculos totalmente distintos.

En definitiva, comunidades “muy divididas” que el film une y “humaniza”, según sus protagonistas.

“La película educa sobre estas personas que tienen estas realidades y son personas como cualquier otra”, resume Zahara (Alberic).

“Mala Mala” nació de la simple curiosidad de sus directores, los debutantes Dan Sickles y Antonio Santini, tras conocer a una “drag queen” en Austin (Texas).

“No sabíamos nada de este mundo”, Sickles asegura que se decantaron por Puerto Rico entre varias posibles localizaciones por las particularidades de la isla.

Para el director, la “identidad nacional” de Puerto Rico ha estado siempre “algo oprimida” a la hora de buscar “su propia voz”, una situación que enlaza con la del grupo que querían investigar en la película.

Santini, que nació y creció en la isla, recuperó contacto con un antiguo compañero de clase que les introdujo poco a poco en la comunidad de transformistas y transgénero del país.

La película, que arrancó centrándose en el mundo de las “drag queen”, terminó ampliándose a otras realidades e incluyendo la creciente lucha de estas comunidades por sus derechos.

“Se habla mucho de la homofobia, pero también está bien presente la transfobia”, denuncia Zahara, que asegura por ejemplo que mientras sus padres siempre aceptaron su homosexualidad, supuso para ellos un “doble impacto” el que optara por el transformismo.

Tras el estreno en la sección oficial de Tribeca, tanto el reparto como los directores no esconden su ilusión por la futura llegada de la película a Puerto Rico.

“Creo que va a ser como cerrar el círculo. Llevar el bebé a casa”, dice Sickles. “La película es una celebración, el propósito de nuestra campaña siempre va a ser celebrar y si hay aguafiestas, gente que no lo apoye, los vamos a invitar a celebrar con nosotros y a entender”, añade Santini.

El director de origen puertorriqueño bromea con la posibilidad de que la cinta se convierta en un “escándalo” en la isla, pero a su vez destaca el carácter “fácil de ver” y nada “agresivo” de la película, que entra rápidamente por los ojos gracias a una trabajada estética y a una colorista fotografía.

Algunos de sus protagonistas, mientras, esperan el estreno en su tierra natal con una mezcla de esperanza”esta película puede crear un movimiento”, aseguraban hoy algunas y de incertidumbre por el impacto que tendrá en sus vidas.

“Voy a saber quienes son mis amiguitos de verdad. Ver quien me va a seguir hablando, quien no. Va a ser bien ‘life-changing'”, reconocía Paxx, que en la película muestra el enorme desafío que supone en Puerto Rico una transición de mujer a hombre.

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