Santa Cruz de Tenerife.- Deborah Rutter, presidenta de la Orquesta Sinfónica de Chicago, siempre ha visto “crisis de alguna clase” en sus más de 35 años como directiva musical, pero cree que la actual supone “un gran desafío” para afianzar al público porque la música “es arte, pero también, en gran medida, negocio”.

Rutter, que preside la aclamada formación de Chicago desde 2003 y es responsable del nombramiento de Riccardo Muti como su actual director musical.

Para la música nunca hay una época sin crisis, “y esto siempre te hace ir hacia adelante, no sentarte y decir, ‘Bueno, todo está bien'”, señala con motivo de la participación de la orquesta en la 30 edición del Festival de Música de Canarias.

A su juicio, hay que pensar en cómo se obtienen los mejores resultados, cómo atraer al público, porque todo cambia constantemente, “y Beethoven siempre será importante, pero quizás puede sonar diferente hoy a hace veinte años, igual que es diferente un treintañero de hoy al de hace dos décadas”.

La crisis es un gran reto, y esto es bueno “institucionalmente”, porque debe llevar a pensar “qué es lo importante, lo esencial y quién oirá esta música en el futuro”, puntualiza Rutter, que ha sido gerente de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles y directora ejecutiva de la Sinfónica de Seattle.

Ahora todo el mundo quiere tener acceso a la música de forma inmediata y gratuita, con las descargas en internet, y, aunque las grabaciones son importantes porque dan “el aroma” de cómo son los músicos, todo ello debería incentivar al oyente a oír a las orquestas en directo, “en Las Palmas, en Tenerife o en Chicago”.

Por ello, grabar discos es importante, pero las formaciones musicales ya no pueden depender “como antes” de las compañías discográficas, “porque el modelo de negocio ha cambiado totalmente”, advierte Rutter.

Esto ha llevado a la Orquesta Sinfónica de Chicago a crear su propio sello discográfico y ha convertido su “web” en el mejor canal de promoción, con enlaces a sus grabaciones en “itunes”, entrevistas, programas de radio y registros de sus diversos programas de apoyo a la música contemporánea y cinematográfica, entre otros.

Apunta Deborah Rutter que Estados Unidos tiene una larga experiencia en la gestión de la música no sólo como arte, sino como negocio, y de hecho la orquesta que gestiona es una institución “altamente saneada artística y financieramente”.

Rutter, que próximamente asumirá la presidencia del Kennedy Center para las Artes Escénicas en Washington, subraya que lo que ha hecho en Chicago es afirmar la importancia de la música en la sociedad y recordar a la gente que la formación musical también aporta “fuerza” a la comunidad y puede identificarse con su orquesta. efe

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