New  York.- “Yo soy como soy hoy gracias a lo que fui y me considero muy afortunado porque después de treinta años todavía seguimos aquí”. Así de rotundo se muestra Robert de Niro. con motivo del estreno de “Grudge Match”, una película en la que vuelve al ring junto a Sylvester Stallone.

Un proyecto que ha hecho regresar a estos dos mitos del cine a un espacio que les ha dado grandes éxitos: un ring de boxeo, aunque en esta ocasión interpretando a dos boxeadores retirados lejos de su momento álgido profesional.

Por su parte, el legendario actor Robert de Niro lleva tiempo sin obtener reconocimientos como los de la película “Raging Bull” (1980), donde obtuvo su segundo Óscar al representar a Jake La Motta, un joven boxeador autodestructivo.

Así, De Niro y Stallone se enfrentan de nuevo al reto de subirse a un ring 30 años después sin ser ya los mismos jóvenes que revivieron entonces el fervor por el boxeo en la gran pantalla.

Y si algo tenía claro De Niro es que Stallone tenía que estar en esta película, dirigida por Peter Segal. Desde el principio supe que esta película debía aparecer Sylvester Stallone para que valiera la pena”.

Y Stallone se muestra encantado con este película,”Es como casarte con tu mujer por séptima vez, es maravilloso. Ya has estado ahí pero todavía tienes la frescura suficiente, es extraordinario”.

Los actores ya no son jóvenes ni tan fuertes como hace décadas, cuando rompieron a puñetazos las taquillas de la gran pantalla, pero ahora cuentan con otra edad y experiencia que les permite representar otro tipo de papeles.

Stallone encarna a “Razor”, con problemas económicos y un pasado que aún no ha conseguido dejar atrás, mientras que De Niro encarna a otro boxeador, el orgulloso “The Kid”, que detrás de su altivez también tiene asuntos pendientes que resolver.

En la película dos viejos rivales en el boxeo se enfrentan en el último combate, cada uno gana una pelea pero en la tercera y definitiva uno de ellos, el que interpreta el actor de “The Godfather II”, se retira sin explicar por qué abandona su profesión antes de que haya un ganador.

Tres décadas más tarde, casi los mismos años que Stallone y De Niro llevaban sin boxear frente a la cámara, los protagonistas de la película deciden retomar el combate final de sus carreras profesionales.

Segal subrayó que “todos los actores del reparto” son los que él quiso “desde un primer momento”, porque aunque el guión no se escribió pensando en ellos, según lo leyó se dio cuenta que eran los artistas idóneos para el papel.

En un tono cómico, con referencias constantes a sus antiguos éxitos pugilísticos, el eje de “Grudge Match” no está en el ring ni en el boxeo sino en la vida de dos personas después de su momento álgido profesional, cuando ya están retirados.

“El objetivo primordial de la película no era el boxeo sino contar una historia que hablara de sentimientos y motivación mientras se cuenta una historia interesante de un modo divertido y desgarrador”, subrayó el director de la película.

En la misma línea, Stallone valoró que “Grudge Match” te anima a “no rendirte nunca” y “aprender que tu enemigo también es la persona que te motiva para convertirte en algo mejor”.

Como compañeros de reparto, la actriz Kim Basinger es esencial para revivir las viejas pasiones de los boxeadores mientras que otros actores como Alan Arkin y Kevin Hart aportan el punto cómico.

“Me imaginaba que era una ‘groupie’ que estaba con las dos estrellas de rock y que al final se enamoraba de uno”, explicó Kim Basinger, que cree que la “determinación” de su personaje es clave para abrir el corazón y mostrar el lado sensible del resto de los personajes.

Tal y como explicó Stallone, al principio la gente cuando vea la película pensará en “Raging Bull” y “Rocky”, pero cuando sigan viéndola se darán cuenta de que “es otra historia con fantásticos artistas”. efe

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