Por Claudio Caamaño Grullón

Santo Domingo.Al sobrevivir a la guerrilla, sin rendirme ni entregarme, me hice la promesa de que al regresar al país buscaría los restos de mis compañeros caídos y asesinados, que habían sido sepultados en fosas escondidas bajo estricto secreto político y militar en distintos puntos de la Cordillera Central. Por más de siete años estuvimos buscando los restos de mis compañeros, en especial los restos de quien fuera nuestro líder y nuestro comandante, y en lo personal, mi mejor amigo y compañero de toda la vida, Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Con la ayuda de detectives privados, que se infiltraron en las Fuerzas Armadas, pudimos recabar información que nos permitió localizar el lugar donde fue asesinado y posteriormente sepultado Caamaño, así como los nombres de los militares que participaron en su captura, y los militares que cumplieron la orden de su asesinato. De esta manera identificamos el militar que llevó a cabo la orden del desmembramiento, la quema, y el enterramiento de sus restos ya mutilados, quien por una fuerte suma de dinero nos narró los detalles de este horrendo proceso y nos señaló el lugar del enterramiento, donde también estaban sepultados dos de mis compañeros, Heberto Lalane José y Alfredo Pérez Vargas. (more…)

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