New York.- Ganadora del Oso de Plata a la mejor actriz en Berlín, aplaudida y seleccionada por Chile para ir a los Óscar, «Gloria», de Sebastián Lelio, ha hecho parada triunfal en el Festival de Cine de New York, donde ha cautivado con la interpretación de Paulina García.

En la ciudad de los rascacielos, donde hace unos meses todavía estaba en cartel «No», de Pablo Larraín, se preguntaban si se está viviendo un resurgimiento del cine chileno y «Gloria» ayuda a pensar que grandes ideas y mejores resultados salen del país latinoamericano.

«Parece algo que sucedió de repente, pero no es sino fruto de un trabajo de los últimos años, el esfuerzo de toda una generación que ha reconstruido el cine a la vez que el cine ha recuperado democracia», explicó hoy Lelio ante la audiencia estadounidense.

«Gloria» es su cuarta película tras títulos como «La sagrada familia» y «El año del tigre» y es la historia de una mujer de mediana edad que, tras separarse, busca rehacer su vida y recuperar un impulso juvenil que a menudo le hace acercarse al patetismo.

Escondida tras unas enormes gafas, seduciendo a otro separado, yendo a salones de baile y fumando marihuana de vez en cuando, se busca a sí misma en un país con una juventud también descolocada.

«La lucha personal de Gloria, de ser vista y reivindicada, es un proceso gemelo con la lucha colectiva juvenil, están conectados internamente. La generación que vivió la dictadura y también tuvo que construir su propia identidad al caer el régimen», explica el realizador, quien aseguró que antes de empezar el guión junto a Gonzalo Maza ya tenía en mente que su protagonista fuera Paulina García.

Si Larraín, también productor de la cinta, sigue atado a la sombra de la dictadura de Pinochet, protagonista de manera más o menos explícita de todo su cine, lo mismo le pasa a Lelio, aunque mire hacia adelante con menos complejos y reivindique a esas mujeres «que nadie diría que merecen una película, que son personajes secundarios», explica.

«Al observarla atentamente, este filme encuentra en ella su peculiar belleza», dijo. Una belleza que sí supo entender Larraín, quien puso dinero «para una película que no suena muy bien sobre el papel, pero él tuvo fe», agradeció Lelio.

García, que llegó tarde a la presentación de la película debido a problemas de tráfico en Nueva York, aseguró que su secreto para abordar el personaje fue asumirlo como una persona normal y corriente, «sabiendo que todos podemos ser a veces amantes y a veces asesinos».

En esa ambivalencia de la mujer que se reivindica pero que tiene arrebatos de arbitrariedad, García compone una protagonista entre el surrealismo y el existencialismo, con un fondo amargo de verdad. Un personaje complejo «cuando todavía sigue siendo difícil encontrar buenos personajes femeninos, no solo en Chile sino en todo el mundo».

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