New York.- 12 paneles de plumas de guacamayo fechados entre los siglos VII y X, pertenecientes a la extinta cultura Wari de Perú y que fueron adquiridos por Nelson A. Rockefeller en los años 50, se exponen desde hoy hasta el 2 de marzo de 2014 en el Museo Metropolitano de New York.

Encontrados en febrero de 1943 por unos campesinos allá donde se juntan los ríos Ocoña y Churunga en el sur del país, estos paneles precolombinos conservados casi intactos se hallaban dentro de unas vasijas de la misma época enterradas entre círculos concéntricos de piedra en un lugar sagrado o “hueca” que llamaron Corral Redondo.

“Era un lugar que tanto la cultura Wari y la civilización posterior, la Inca, utilizaban para sacrificios individuales, según la documentación recopilada. Y, según las investigaciones, las plumas, en ambas culturas, son señal de lujo”, explica  Heidi King, investigadora adjunta del departamento de artes de África, Oceanía y América del museo Metropolitano de NewYork.

Además de la belleza de sus plumas azules y amarillas, los colores originales del guacamayo de la selva peruana, el interés por estos doce paneles siete pies de largo por dos de ancho (2,1 x 0,60 metros) también reside en los enigmas que despierta.

En la cultura Wari, considerada uno de los primeros imperios de Latinoamérica y que se presume fue absorbida por la civilización Inca, sorprende la exquisita técnica de elaboración de los paneles: anudadas una a una las plumas y formando, sin aparente corte y sobre una tela de algodón, separaciones perfectas entre los cuadrados azules y amarillos.

“Sobre madera y metal las solían pegar pero sobre tela aplican esta técnica todavía más complicada, que consiste en una red de nudos que las mantiene fijas en la tela, en muchísimas capas superpuestas”, explica King.

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