DAMASCO.El presidente de Siria, Bashar al Asad, le dijo a una cadena de televisión rusa que aceptó entregar las armas químicas en respuesta a la propuesta de Moscú y no por las amenazas de Estados Unidos de una intervención militar.
En una entrevista concedida a Rossiya 24, el canal público de noticias, Asad dijo rotundamente: “Siria está poniendo sus armas químicas bajo el control internacional por Rusia. Las amenazas de Estados Unidos no influyeron en la decisión”.

Las declaraciones del presidente sirio se producen el mismo día en que el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se preparan para dialogar sobre este asunto en Ginebra, Suiza.
En este sentido, Lavrov, esbozó las tres fases principales de la propuesta de Moscú:
Siria se adherirá a la Convención sobre Armas Químicas, que prohíbe la producción y uso de dichas armas.
Siria revelará dónde almacena sus armas químicas y dará detalles de su programa.
Los expertos decidirán qué medidas específicas se deben adoptar.
Asad confirmó durante la entrevista que Siria enviará documentación a Naciones Unidas como parte del proceso para firmar la Convención sobre Armas Químicas.
“Siria está poniendo sus armas químicas bajo el control internacional por Rusia. Las amenazas de Estados Unidos no influyeron en la decisión”
Bashar al Asad, presidente de Siria
El canciller ruso dijo: “Estoy seguro de que hay una oportunidad para la paz en Siria. No podemos dejarla escapar”.
Recelo ante la propuesta
Las potencias occidentales y la oposición siria permanecen escépticas respecto a la voluntad del presidente Asad de renunciar a su arsenal químico.
Las autoridades estadounidenses calificaron la iniciativa rusa como “factible pero difícil” y subrayaron que las conversaciones con los rusos son exploratorias, para “ver si hay realidad en la propuesta o no”.
El canciller británico, WIlliam Hague, enfatizó que el plan ruso “debe ser tratado con mucha cautela”.
Y los expertos han hecho notar las dificultades de realizar este proceso en una zona de guerra.
Por su parte, los rebeldes mostraron su negativa a colaborar. El general Salim Idriss, del Ejército Libre Sirio, declaró que recahzaba el plan categóricamente e insistió en que lo más importante era castigar a los responsables del supuesto ataque con armas químicas.
Si las conversaciones diplomáticas tienen éxito, Estados Unidos espera que el proceso de desarme sea acordado bajo una resolución de Naciones Unidas.

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