Londres.- Varios museos de Londres motivados por  los recortes presupuestarios del Gobierno potenciando sus servicios de consultoría criminal, que en los últimos años han aumentado hasta convertirles en los nuevos centros de estudios del  Scotland Yarrd.

Algunos centros de la capital británica han afianzado su relación con Scotland Yard y otros cuerpos de policía del Reino Unido, que empezó de forma anecdótica en los pasados años 90 pero que ahora, por la actual coyuntura económica, se ha convertido en un ingreso destacado para su mantenimiento.

Este es el caso del museo de Historia Natural, que en los últimos 5 años ha visto aumentar sus ingresos por este concepto en un 73 por ciento, hasta ingresar en 2012 unos 611.000 libras (960.000 dólares) por mandar a sus expertos a la escena del crimen.

“Empezamos colaborando en los cursos para agentes, enseñándoles como analizar pruebas, pero las técnicas evolucionaron y dejaron de estar preparados. En los 90 redujeron sus equipos forenses para ahorrar dinero y la policía recurrió a la consultoría privada. Entonces empecé a trabajar con ellos”, dijo Martin Hall, director del departamento de Entomología Forense del museo.

Este museo es uno de los tres centros que, junto al Victoria & Albert y el Museo Británico, combinan su investigación académica con la policial, según confirmó Scotland Yard.

“Su servicio especializado se requiere ‘ad hoc’ (en casos concretos), o cuando se desea aclarar alguna cuestión específica del análisis forense”, matiza la policía de Londres, que también recurre a compañías privadas en algunas investigaciones.

Esporádicamente, Hall ha trabajado desde 1999 en unos 160 casos, y actualmente está sumergido en otro del que no puede ofrecer más detalles que la jaula de insectos que reposa junto a su microscopio.
El orden de sucesos siempre es el mismo: la policía solicita apoyo a una empresa de consultoría criminal y estos, que poseen un detallado registro de diferentes expertos (antropología, entomología, patología y un largo etcétera) contactan con el interesado.

También te podría interesar:   Nueva Zelanda vuelve a la normalidad tras creer haber eliminado la COVID-19

A cambio de su colaboración, que a veces les obliga a presentar sus conclusiones ante un tribunal de Justicia, el museo recibe una retribución que no conlleva en ningún caso un sobresueldo para el científico.
“No nos llaman para cada caso, porque en muchos de los crímenes que se cometen en Londres los cuerpos se descubren cinco minutos más tarde. Los entomólogos son especialistas y resolvemos determinadas preguntas, como cuánto tiempo lleva muerta una persona”, detalla Hall.

Puede colaborar todo un equipo del museo al mismo tiempo, que recoge personalmente en la escena del crimen las muestras que consideren necesarias, un protocolo que se estableció hace poco por la falta de conocimientos de los CSI habituales, que hacía que las pruebas se perdieran a veces.

Las visitas de estos expertos al lugar de los hechos mejoraron las pesquisas policiales pero resultaron dañinas para algunos científicos, que acuden a las duras escenas sin ningún tipo de entrenamiento psicológico previo.
“Es algo que sólo se ha tenido en cuenta recientemente. Hasta ahora el museo te ofrecía su apoyo pero después de que pasaras por ello, nunca de forma preventiva. En mi caso llegué por primera vez, vi un cuerpo en el suelo y ya está, nadie me dijo nada”, recuerda Hall.

Este entomólogo califica como “los peores casos” aquellos que involucran a niños, especialmente si se tienen hijos de esa edad, y los crímenes que ocurren en viviendas, donde las fotografías y objetos personales del fallecido hacen que “te imagines su vida y sea más difícil desligarte profesionalmente”.
Hall se mostró a favor del sistema policía-museo, aunque matiza que “el trato perfecto” sería contar con equipos CSI que saben recolectar y dejar a los científicos únicamente la tarea de analizar pruebas en el laboratorio. EFE

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí