La Voz de Rusia/Mocú.-Lunojod-1, el Robot espacial soviético que se posó en la superficie de la Luna en 1970, vuelve a dar señales de “vida”.
Su reflector angular devolvió un rayo de láser enviado desde un observatorio en Francia. La señal reflejada ayudará a precisar los datos de la rotación y la estructura interna de la Luna.

El reflector angular de fabricación francesa montado en su tiempo en Lunojod-1 a petición de ingenieros galos, es un dispositivo muy simple de ubicación externa, capaz de reflejar cualquier tipo de rayos. Solo que, a diferencia de un espejo, lanza la señal reflejada directamente a su punto de origen. Así que la tarea, a primera vista, parecía sencilla: “alumbrar” Lunojod captando su rayo de respuesta. En realidad, no todo fue tan fácil. Conseguir que un estrecho rayo de láser lanzado desde la Tierra de exactamente en el aparato soviético en la Luna fue como disparar a una moneda ubicada a miles de kilómetros de distancia.

Pero los franceses lograron hacerlo. En 2 segundos y medio un eco del haz de impulso se detectó en la Tierra. Midiendo el retardo con un reloj atómico se puede saber muchas cosas nuevas sobre la Luna, acota nuestro experto Ígor Mitrofánov, jefe de laboratorio en el Instituto de Investigaciones Espaciales de Rusia:

Emitiendo un corto impulso que se devuelve, se puede medir el tiempo que se demora la señal para regresar y, con ello, calcular con alta precisión la distancia hasta el reflector instalado en Lunojod. Creo que es posible especificar la llamada libración: cierto tipo de movimiento oscilatorio de la Luna. Solo que habrá que hacer varias mediciones.

Aunque la Luna siempre nos muestra el mismo lado, su parte visible también oscila un poco, lo que justamente es la libración. Los parámetros de la oscilación dependen de la distribución y la estructura de las rocas en el interior del satélite. Dado que Lunojod está más cerca del área invisible que los demás aparatos terrestres en la Luna, esta ubicación lo convierte en una herramienta casi ideal para estudiar la libración.

Curiosamente, el lugar donde quedó eternamente varado el vehículo lunar soviético, se conocía muy vagamente. Los telescopios terrestres son incapaces de localizar Lunojod. Solo sabíamos que había recorrido más de diez mil metros por la superficie de la Luna, explica el director de la revista Noticias de Cosmonáutica, Ígor Marinin:
En los años 70 no había un mapa exacto de la Luna. La ubicación del vehículo se sabía con una precisión suficiente para controlarlo. Cuarenta años más tarde se hizo un mapa con una red de coordenadas. Se asignaron nuevas coordinadas a todos los objetos. Y se localizó con precisión el paradero de Lunojod.

Tan solo en 2010, Lunojod fue captado por las cámaras de un satélite lunar estadounidense. Al precisar sus coordinadas, los norteamericanos lograron “iluminarlo” con un rayo de láser. Fue la primera reaparición de Lunojod tras la pérdida de contacto con el centro de mando soviético en 1971. La señal emitida por el aparato resultó mucho más intensa que las que lanzaban los demás reflectores en la Luna, dejados por las tripulaciones de Apolos.

La distancia hasta Lunojod fue calculada con precisión milimétrica. Cualquier variación de la misma aportaría nuevos datos sobre las peculiaridades de la órbita lunar y la historia del sistema Tierra-Luna. Así, las recientes mediciones con equipos de láser muestran que la Luna se está alejando de la Tierra a una velocidad de 38 milímetros anuales. Las causas de este fenómeno aún no están claras.

Probablemente, la Tierra está perdiendo su atmosfera y, por consiguiente, su masa y su fuerza gravitacional. Algo similar ocurrió a Marte hace millones de años.
Los científicos por ambos lados del Atlántico confían que el rover soviético tiene mucho que contarles después de cuarenta años de silencio. La misión de Lunojod-1 continúa.

http://spanish.ruvr.ru/2013_05_08/Lunojod-1-La-misi-n-continua/

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