El Ciclo de Coloquios realizado en el “Bar Letras de Mujer” del Teatro Nacional, como parte de la programación de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2013,  presentó un panel titulado “Harold Priego o la pasión por la caricatura” con exposiciones de reconocidos escritores que destacaron su genialidad humorística.
El historiador José del Castillo, el Lingüista Diógenes Céspedes y el publicista José Mercader hablaron con respeto y gran entusiasmo sobre el trabajo del más famoso caricaturista dominicano de los últimos tiempos. La moderación estuvo a cargo de Adriano Miguel Tejada.
José del Castillo presentó un perfil biográfico del finado artista para indicar que varios de sus antepasados estuvieron ligados al arte y la política, y que este se destacó plenamente por más de 30 años  como director artístico de las principales agencias publicitarias del país como Pagés y Cumbre.
Uno  de los grandes aportes de Priego fueron sus personajes de Diógenes y Boquechivo, los cuales revolucionaron la lectoría  de noticias hasta el punto de que llegaron a ser comparados con las notas editoriales, dijo.
Destaca que, Harold Priego deja una extraordinaria obra y con su accionar se convirtió en caricaturista de clase mundial.  Con gran melancolía recordó que el mismo día de su fallecimiento conversaron e hicieron una cita para las cuatro de la tarde, hora en que el destino le tenía reservada una cita con la muerte.
El lingüista Diógenes Céspedes comentó sobre  la capacidad crítica que exhibió desde sus inicios en 1981 en el periódico El Nuevo Diario, y que luego llegaría a laborar en todos y cada uno de los diarios nacionales, excepto El Día.
Dijo que la capacidad del artista fue símbolo de su inteligencia, y que profesionales de esa talla no aparecen todos los días.  En otra parte de su exposición, comentó sobre las primeras caricaturas publicadas por el artista a partir del año 1981, en El  Nuevo Diario.
Además, que realizó sus últimas hazañas profesionales en “La Lupa sin Trabas”, pero que en  ese medio de comunicación no pudo desarrollar ni ofrecer al país todo lo que tenía para dar.
Mientras que, José Mercader habló sobre el entusiasmo con que desarrollaba su trabajo, la puntualidad en el cumplimiento de las tareas y la búsqueda de la excelencia como algunas de las características que le definieron.
Mercader tiene el criterio de que el mayor  legado fue ofrecer al público sus puntos de vista, su opinión, su propio sermón moralista en cada uno de los trabajos que realizaba al estudiar la realidad y presentar sus trabajos sobre humor político.
Al Reflexionar  sobre la obra de  Priego dijo que “hoy se requiere de caricaturas inteligentes que no denigren la pobreza, o el haitiano que  se gana la vida cargando  blocks.  Hacer chiste es cosa seria, y tenemos que estar a la altura de cualquier periódico, y  Harold es muestra de esos planteamientos”.
 

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