SANTO DOMINGO. Un artista de la calidad y trayectoria de Raphael no necesita parafernalia en la escena. Su voz y su cuerpo son las herramientas que necesita para atrapar a la audiencia como lo hizo el pasado sábado en la primera de dos presentaciones pautadas para el Teatro Nacional.

Acompañado con una acoplada orquesta, luces ajustadas a su personalidad y una discreta proyección visual en la escena, fueron los cómplices para que el ibérico colocara al público a su lado.

Desde que la niña Ema Suárez, hija del empresario y productor César Suárez apareció en la escena para anunciar a Raphael, la audiencia estuvo atenta con él.

No hay duda. Raphael luce con una fuerza interpretativa que asombra. Parece que el peso de los años y los traumas que confrontó con su salud, parecen no haberle afectado. Su voz se escucha con fuerza, aunque en una que otra ocasión se le escuchó débil, su propuesta lo deja bien parado ante sus seguidores.

En su apuesta escénica, denominada “Te llevo en el corazón”, interpreta los temas que forman parte del disco de rancheras, boleros y tango que estrenó recientemente.

“Digan lo que digan”, “A media luz”, “Marvilloso corazón”, La noche”, “Qué pasará” , “Escándolo”, entre otras formaron parte el maratónico repertorio que completó unas 35 canciones.

Sus movimimientos y gestos amanerados a los que tanto provecho les saca, volvieron a calar en la audiencia que en más de una ocasión le dio su aprobación de pie.

Cuando Raphael pensó que había pagado su deuda con la audiencia a las 11:15 de la noche, el público lo reclamó y tuvo que interpretar tres temas más.

Apertura

Lupita, la vocalista dominicana, abrió la jornada interpretando varias rancheras que fueron bien recibidas por el público.

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