POR JUAN TH
SANTO DOMINGO. Este es el país donde el que no gana unas elecciones las quiere arrebatar, donde el que pierde no lo acepta alegando cualquier disparate, como ha sucedido en el PRD, donde el que perdió dice que no perdió,  y donde el que gana tiene que negociar en aras de la unidad.
En esa “negociación” el que pierde siempre es el pueblo, pues los “negociadores” quieren una parte del pastel del Estado. Lo que se negocia no es el bienestar de la gente, es el bienestar de los que se sientan en “la mesa del diálogo”.
Ellos no proponen negociar terminar con la corrupción, el narcotráfico y la delincuencia que están azotando el país. No claman por solucionar los problemas de la energía eléctrica, del transporte público, de la educación, de la salud, del empleo o del alto costo de la vida. Esos problemas no afectan a los que quieren negociar porque esos no son sus problemas, esos son los problemas del pueblo que no tiene quien negocie por él.
La unidad de la que hablan no es la unidad del pueblo para enfrenar esos males. Es la unidad de los comerciantes, de los que han ido a la política  para hacer negocios desde Estado y aumentar sus riquezas y sus privilegios.
Lo que sucede en el PRD resulta vergonzoso, la gente acudió a las urnas, votó tranquilamente. Cuando se contaron los votos el que perdió dijo que no lo aceptaba. ¡Y armó un lío! ¡Amenaza con dividir al partido, con proclamarse candidato presidencial sin ganar, a menos que le den todo lo que pida! ¡Y lo pide casi todo! ¡Insólito!
(No dudo que la crisis haya sido provocada para cumplir los compromisos secretos del “Pacto de las Corbatas Azules” cuyo objetivo final es destruir o debilitar al PRD para evitar que vuelva al poder. Es la única explicación sensata.)
Los que hicieron fraudes, los que intentaron comprar la convención, luego robársela, ahora quieren negociar. ¿Qué es lo que hay que negociar? ¿Acaso el PRD es una empresa, algo así como un banco, un supermercado, una tienda o una bosa de valores? ¿Qué es lo que hay que negociar? ¿El Estado? ¿El gobierno? ¿Los contratos grado a grado para recuperar lo que se invirtió en la campaña? ¿Puede alguien decirme que tiene que negociar el que ganó unas elecciones  libres con el que las perdió?
Dicen que es obligatorio negociar para lograr la unidad del PRD porque de lo contrario el partido no llegará al poder. Bueno, si es así, yo, que no soy nadie en el PRD y cuya opinión no tiene gran importancia, considero, no obstante, que el poder por el poder no sirve, que el poder para hacer más ricos a los ricos, tampoco sirve, que el poder para entregárselo a los “negociadores” de la unidad, tampoco sirve.
Prefiero  no llegar al poder si tengo que entregar mi dignidad y mi decoro, si tengo que arrodillarme, si tengo que sentarme “en la mesa del diálogo” con los que hicieron trampas y ahora se colocan como víctimas, si tengo que llegar al gobierno con las manos atadas, si tengo que llegar ciego, sordo y mudo. ¡Prefiero la división ante que la unidad si tengo que aceptar lo inaceptable! ¡El que perdió, perdió!
Este pueblo está harto de las negociaciones en su contra, harto del gobierno corrupto del PLD, harto de que lo cojan de pendejo. Este pueblo votará por Hipólito Mejía con Miguel o sin Miguel, con unidad o sin unidad. La unidad es buena, saludable, pero con altura y dignidad, unidad con principio, no vacía o hueca. Unidad programática, unidad ideológica, unidad en los principios, no en el negocio, no en el dinero.  Aunque, para ser honesto, no creo que los que perdieron la Convención quieran la unidad. Por el contrario, buscan la división para que Leonel y el PLD se mantengan en el poder.  A los hechos me remito. Si no fuera así, no le estarían echando una pasta de jabón al sancocho de la victoria del PRD.

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