Juan Ramón Peña
México, 1 mar (EFE).- Para Robert McKee, cuya fama como uno de los mejores profesores de escritura de guión le ha llevado a ser retratado en cine, la hegemonía de Hollywood y Europa como buques insignia de la gran pantalla en el mundo es agua pasada.

“El mejor cine vendrá del resto del mundo, de América Latina, de Asia, de África”, dijo en una conferencia de prensa que se convirtió en una clase magistral sobre guión, preámbulo a un seminario que ofrecerá en Ciudad de México, uno de los muchos que dicta por todo el mundo. “América Latina está explotando”, agregó.

Su reputación -en la oscarizada “Adaptation” era uno de los personajes, interpretado por Brian Cox- y calidad tienen un precio: por cuatro días de formación, en la Universidad Panamericana de la capital mexicana, cada alumno pagará 12.000 pesos (980 dólares).

El estadounidense rechazó vehemente la falta de energía de las películas “de plástico” que hace Hollywood. “Las grandes películas no van a salir de las grandes corporaciones, ni de los intelectuales, son fuentes que están agotadas”, dijo, aunque reconoció que sí habrá ocasionalmente buenos filmes procedentes de los estudios de la llamada meca del cine.

Como muestra, puso de manifiesto que el ganador del Óscar a Mejor Película es un film británico (“The king’s speech”) y la calidad de la selección de nominadas a Mejor Película de Habla no Inglesa en la reciente entrega de premios de la Academia de Hollywood.

“Es hora de dejar de hacer películas sobre otras películas, un film no es metáfora de otro sino de la vida”, se explayó sobre el que considera uno de los principales fallos de la llamada meca del cine.

El profesor consideró que donde está hoy el dinero y la creatividad es en la televisión, un medio que vive “una edad de oro” en Estados Unidos. “Tony Soprano es más complejo que Hamlet; Hamlet tenía cuatro horas, a Tony Soprano lo hemos visto durante nueve años”, sentenció.

Escribir para televisión es mucho más difícil que para cine, aseguró, porque hay que procurar que el personaje pueda interesar durante mucho tiempo a la audiencia y el peso recae en temas como la familia y la amistad, más complejos de lo que pueden parecer a simple vista.

El guión de televisión permite mucha mayor libertad creativa a sus autores -“todos se convierten además en productores”- y ofrece mucho más dinero.

El experto considera entre sus series favoritas las exitosas “Frasier” y “Sex and the city”. Sobre esta última afirmó que era “televisión educativa”. “No tenía ni la menor idea de que las mujeres se comportaban así”, bromeó.

También menciona “In treatment”, sobre un psicoanalista, protagonizada por Gabriel Byrne y cuyo modelo original es una serie israelí.

Comprar los derechos de una serie extranjera para adaptarla, no obstante, no suele funcionar para crear un buen producto, aunque pueda tener éxito. “Toda imitación conlleva una falsa autenticidad, y por ello disminuye la calidad”, dijo.

En su lugar, McKee abogó por crear un producto que pueda ser comercializado internacionalmente. Para ello, existen dos reglas maestras. Una, que desvele a la audiencia un mundo que no conoce, y dos, poblarla con personajes humanamente verosímiles, por ajenos que puedan parecer, para establecer puentes entre ellos y el espectador, independientemente de cual sea la nacionalidad de éste.

Un reto que, precisó, puede tomarse en cualquier parte del mundo: “la creatividad no es exclusiva de los estadounidenses”, animó. EFE

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