SANTO DOMINGO. 23 de febrero. La anunciada gala de nominaciones de los premios Casandra celebrada la noche del pasado martes en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua no fue tal.
La producción de René Brea estuvo bien para un programa de televisión, no para convocar a nominados a un encuentro en el que se suponía serían los grandes protagonistas. Esta vez, el afán de Acroarte y Cervecería Nacional Dominicana, este último patrocinador del Casandra por agilizar la entrega de las medallas a los nominados a los premios Casandra se convirtió en una noche fría, sin sentido. Los nominados llegaron temprano, se acomodaron en sus asientos y cuando Aquiles Correo e Ibelka Ulerio aparecieron en la escena, asumieron que subirían al escenario, como suele hacerse, a retirar sus medallas. No fue así.
El show, transmitido en directo por segunda ocasión por la televisora Telesistema,  (la primera fue por Telemicro) pasó sin pena ni gloria. René Brea cometió el error de solo permitir que subieran al escenario a recibir los homenajes el empresario radial José Lluberes, al cantante Omar Franco, al músico típico Tomás Santana de la Cruz, al empresario Félix Cabrera, a los cronistas de arte reconocidos por su trayectoria y a Felipe Polanco, cuya ceremonia estaba dedicada a él por sus 37 años en el humor.
Los nominados no subieron a escena, previamente habían sido grabados en distintos escenarios utilizando una o varias medallas, dependiendo de las nominaciones, imágenes que según nos contaron fueron filmados para evitar retraso en la transmisión. Los nominados no pudieron exhibirse en la escena, muchos se retiraron molestos por la decisión de Acroarte, otros se quedaron en la entrada que da acceso al salón concediendo entrevistas, aprovechando el sitio para la acción mediática. “Esto es una falta de respeto a los artistas, a los reconocidos. Era mejor si me quedaba viéndolo por televisión, porque para esto fue nos llamaron” comentaron dos artistas que pidieron reservas de su nombre.
Un paquetazo
Los miembros de Acroarte que fueron galardonados  fueron despachado rápido de la escena. Había que salir de eso lo antes posible, pues el tiempo era el peor enemigo de la noche. Los llamaron a todos y como un “paquetazo” le entregaron sus respectivas placas de reconocimiento a Carmen Heredia, Emelyn Baldera, Yenny Polanco Lovera, Gladializa Pereyra y Juan Carlos Jiménez.
Lo que se suponía sería un espacio para la celebración no lo fue. Se pensó más en el tiempo en la televisión, poco importó el que estaba ahí. Eran una especie de relleno para que los tiros de cámaras hicieran su trabajo y le dieran vistosidad a una noche en la que Aquiles Correa e Ibelka Ulerio pudieron hacer poco para atrapar la atención de la gente, pues allí de lo único que se hablaba era precisamente de la desacertada decisión de la producción de pasar en VTR a los nominados.
En la noche, es preciso consignar el uso acertado de las pantallas en el escenario. La propuesta artística fue muy plana. Cada quien hizo su rutina y punto.

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