Por JUAN T H

SANTO DOMINGO. Tal vez usted no lo sepa, pero el Ministro de Turismo de la República Dominicana se llama Francisco Javier García Fernández. Y tal vez usted no lo sepa, porque los conflictos del sector terminaron después de su nombramiento, y ya no es motivo de escándalo en los medios de comunicación.

Tal vez por esa razón hayan pasado desapercibido los avances del Turismo en el país. Por ejemplo, el año pasado, por primera vez en la historia, la República Dominicana recibió cuatro millones, 123 mil turistas. ¡Un récord!

Tal vez usted no sepa –claro que no lo sabe como tampoco parece saberlo el gobierno- que el turismo es la principal fuente de divisas del país, unos 4,260 millones de dólares, más que las remesas y las importaciones, que, por cierto, están en el suelo. Si el gobierno le prestara el apoyo económico que precisa el sector turístico, y que las leyes le otorgan, los ingresos en divisas serían muy superiores contribuyendo notablemente al desarrollo nacional.

Tal vez usted no lo sepa, el Ministerio de Turismo es una especie de cenicienta en materia de asignación presupuestaria. Turismo recibe menos de mil millones de pesos al año, para ser exacto, 961 millones de pesos, algo así como 25 millones de dólares.  Si, así como usted está leyendo, menos de mil millones de pesos. Un Ministerio que junto al sector que regentea y regula  genera miles de millones de dólares todos los años. (Ministerios sin importancia y despachos inservibles obtienen del gobierno mucho más dinero que el Ministerio de Turismo, algo insólito)

Usted tal vez no sabe, seguro que no lo sabe, que durante el gobierno de Hipólito Mejía se aprobó la ley 58-01 mediante la cual cada turista paga diez dólares que el Ministerio de Hacienda debe entregarle al Ministerio de Turismo para invertirlos en la promoción del país en el exterior, lo cual redundará en más turistas y en más divisas. Pero, ¿a qué no adivinan?: El Ministerio de Turismo no recibió un dólar de los 4 millones y tantos turistas que arribaron al país, eso es, más de 40 millones de dólares. ¿Increíble, no? ¿Y saben qué? ¡Esa ley 58-91 se cumplió en el gobierno de Hipólito!

Usted no lo sabe, seguro que no, pero la Ley de Casinos también ordena que al Ministerio de Turismo se le entregue una determinada suma de dinero. ¿Y saben qué? ¡Tampoco se cumple con esa ley!

El sector turismo es tan poderoso e importante que el Ministerio de Agricultura exporta productos agrícolas por  unos 28 mil millones de pesos, menos de mil millones de dólares, pero los turistas consumen alrededor de 26 mil millones de pesos.

¿Qué significa todo esto? Que el gobierno debería darle más respaldo al Ministro de Turismo que tan buena labor viene desarrollando, lo cual redundará en beneficio del país, porque mientras más turistas lleguen a nuestro territorio no sólo tendremos más divisas, sino más empleos directos e indirectos. El turismo es un generador de riquezas y forjador del desarrollo en Francia, España, Estados Unidos, Italia, Rusia, China, Alemania, México, etc.

A pesar de la baja inversión oficial en turismo el país está en primer lugar en el Caribe, por encima de Cuba y otras potencias del área. El Ministro de Turismo tiene planes muy ambiciosos para incrementar, en más de un cien por ciento, el flujo de turistas. Pero necesita recursos, aquellos que generan las leyes creadas para esos fines.

El Ministerio de Turismo debería ser tratado como “la niña de los ojos” del gobierno ofreciéndole todo el dinero que requiere, por su importancia y trascendencia. No la cenicienta que es ahora.

Si el país mejora sus servicios, si da garantías de seguridad, si educa a su población, si aumenta el número de hoteles y de otras obras en todos los puntos clave, incluyendo la Ciudad Colonial y otros atractivos naturales e históricos, a pesar de ser un país pequeño, puede convertirse en una potencia turística mundial. ¡Y eso es justamente lo que quiere Francisco Javier García!

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