VICTOR VICTOR

SANTO DOMINGO.Varios movimientos juveniles organizaron una caminata para llegar hasta la central de la Policía Nacional, pero los ‘cascos negros’, comandados por Aquino, ‘El ‘Pimienta’, les impidieron salir de la Plaza de la Cultura, punto de reunión. Los virtuosos del abuso usaron la violencia acostumbrada para disuadir a los jóvenes. Algunos fueron golpeados en una injustificada conducta de quienes pacificamente organizaban una protesta contra la violencia policial que lleva 1,200 muertes en esta jefatura.

Con la brutalidad exhibida ayer por los ‘cascos negros’ de Aquino ‘El Pimienta’, se establece que las protestas violentas y las pacíficas reciben la misma fórmula, abriendo el camino para que la población, como en el carnaval de Montecristi, se divida entre toros y civiles. Sucede que historicamente los jóvenes no temen a la violencia policíal. Historicamente, también, según lo vivido hoy en Chile, Argentina, Uruguay y otros paises, esos macanazos y balazos contra la democracia salen después de viejos.

Las sociedades caminan hacia donde marchan sus juventudes. Como acto de solidaridad con los maltratados por Aquino ‘El Pimienta’, este recien pasado 23 de julio, copiamos el manifiesto e invitamos a la PN a abandonar la fórmula de los 12 años cuando los jóvenes de aquellos tiempos y los policías viviamos, mirando hacia atrás.

“La represión no nos detendrá”

Nosotros, las y los jóvenes de la República Dominicana, cumpliendo con nuestro papel histórico y aferrados a nuestros ideales, decidimos convocar una manifestación pacífica para defender los derechos humanos de todos(as) los dominicanos(as) y en solidaridad con las víctimas de los abusos policiales. Fuimos la voz de miles de dominicanos que han sido lisiados, mutilados y asesinados por la Policía Nacional.

Cumplimos con todos los requerimientos que la ley exige, entregando una notificación al Ministerio de Interior y Policía dentro del plazo establecido por la ley; no obstante se nos impidió marchar, violando nuestros derechos y libertades.

La policía nos secuestró; cerraron todas las salidas de la Plaza de la Cultura (punto de reunión seleccionado para partir hacia el Palacio de la Policía Nacional).

Fuimos con flores y sueños, y ellos con macanas y odio. Nos agredieron físicamente, nos arrastraron y golpearon. Además de secuestrarnos, nos acorralaron (frente al Teatro Nacional) y allí fuimos salvajemente atropellados a la vista de todos. Nosotros fuimos en paz y ellos actuaron con violencia.

Marchamos contra el abuso policial y fuimos víctimas de la brutalidad que denunciábamos.

Esto fue una agresión contra toda la nación dominicana, en especial contra la juventud que lucha y se organiza por un país mejor.

Denunciamos un estado policial que constantemente abusa de la condición de vulnerabilidad de los y las jóvenes, tal como ocurrió hoy.

Nos solidarizamos con los heridos y heridas durante esta jornada.

Luchamos por una nueva cultura de seguridad ciudadana, sin prejuicios, sin represión y sin violación a los derechos humanos.

Nota: El autor es un destacado compositor, intérprete, músico, amigo.

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