Por JUAN T H

SANTO DOMINGO. En las elecciones congresuales y municipales del pasado domingo el país dio un salto al pasado perdiendo los espacios de libertad y justicia que había alcanzado después del triunfo en 1978 del Partido Revolucionario Dominicano, con don Antonio Guzmán Fernández como presidente de la República, que abolió las leyes anticomunistas, liberó a los presos políticos y permitió el regreso de los exilados. A partir de ese año se abrieron las puertas de la democracia en el país. Terminaron los asesinatos, los apresamientos y las torturas  por razones políticas.

El PRD es una organización de tradición democrática. Ningún presidente de la República salido del PRD ha tenido vocación dictatorial. Ninguno ha querido controlar todos los poderes del Estado incluyendo el Cuarto Poder, que es la Prensa. El PRD nació como partido democrático. El PLD nació como partido marxista-leninista que luego fue degenerando hasta llegar casi al fascismo, donde se anidan conductas violentas propias de bandas paramilitares que serán cada vez más peligrosas. Muchos no entendieron que en las elecciones del pasado domingo estaban en juego los espacios democráticos que el pueblo, con su lucha de muchos años, alcanzó y desarrolló a partir del 78.

Ahora el PLD tiene el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Tendrá además, porque los escoge el Senado, los Jueces de la Junta Central Electoral, el Fiscal del Pueblo, los integrantes  de la Cámara de Cuentas, etc. Los miembros del Consejo  de la Magistratura los escogerá  el presidente Leonel Fernández. No hay un solo senador de la oposición, ya que Amable Aristy Castro, electo senador de Higuey, no es,  ni ha sido nunca, opositor de ningún gobierno.

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El pueblo es el mayor perdedor en las elecciones porque ahora tendrá, no más, sino menos democracia. El narcotráfico continuará asumiendo el control del Estado y con ello aumentará  la violencia. La corrupción no se detendrá en la puerta de ningún despacho, como sucede. La impunidad será el pan nuestro de cada día con una Policía corrupta y un Ministerio Público incompetente y sin carácter, subordinado al generalato de las Fuerzas Armadas y la Policía.

Ganó Leonel Fernández. Invirtió cerca de 20 mil millones de pesos comprando opositores y envileciendo al pobre pueblo dominicano con migajas del poder corrompido. No tengo dudas de que también ganó Miguel Vargas y el grupo que lo acompañó en la dirección del partido.

La derrota aplastante y vergonzosa del PRD pudo evitarse simplemente haciendo oposición y preparando al partido para enfrentar, del modo que fuera, los desmanes del gobierno. Sólo había que unir al Partido, permitir que los candidatos a los cargos congresuales y municipales fueran elegidos democráticamente. Pero Miguel Vargas se reservó el 80% de las candidaturas cercenando así la democracia interna; se unió con Leonel Fernández al firmar, sin autoridad, ni aprobación de nadie, el “pacto de las corbatas azules”.  Se entendió con Leonel Fernández en un acuerdo maldito y traicionero, pero no quiso hacer ningún pacto, acuerdo o negociación con sus propios compañeros de partido.

Leonel Fernández y Miguel Vargas estimularon el transfuguismo. Claro, Leonel, con el Estado a su favor, compró más. Por un lado Leonel compraba gente como ganado. Por el otro lado  Miguel empujaba a muchos dirigentes para que se les vendieran a Leonel. Mientras Leonel metía 20 mil millones de pesos en comprar el Senado, Miguel inhabilitándolo al PRD para que no pudiera  ganar las elecciones.

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Las exclusiones, los atropellos, los insultos,  los fraudes electorales a Guido Gómez, Tony Peña Guaba y  a otros dirigentes, las reservas y ventas de la candidaturas, más el uso inadecuado de los recursos económicos del partido, no podían darle la victoria al PRD. La derrota electoral del PRD tiene un responsable: Miguel Vargas.

De todos modos, no hay mal que por bien no venga. El PRD, como en otras ocasiones, sabrá levantarse de sus propias ruinas. El PRD, bajo otro liderazgo, más firme y confiable, más puro y coherente, más apegado a los valores y principios de Peña Gómez, volverá a convertirse en la fuerza política más poderosa de la República Dominicana.

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