Santiago de Chile,  (EFE).- El cantautor cubano Pablo Milanés regaló ayer sus versos al público chileno cariñoso y entregado, que compartió una noche tierna y melancólica con el cantante en el Teatro Caupolicán de Santiago.

Regido por un horario más bien caribeño, el cantautor pisó el escenario una hora más tarde de lo previsto, ataviado con camisa verde y pantalón claro, y arropado por una banda de seis músicos.

No vino la presidenta, Michelle Bachelet, tal y como hubiera querido el cubano, según confesó en la mañana, pero sí estuvo presente un nutrido grupo de casi 5.000 personas, entre las cuales se pudo reconocer a la esposa del cantautor chileno Víctor Jara, la bailarina británica Joan Jara.

Sentado sobre una austera silla de hierro suavizada por un esponjoso almohadón, y flanqueado por una guitarra a su derecha y dos vasos de cristal con agua a su izquierda, dio el toque de inicio con “Días de gloria”, mientras la gente lo recibía de pie y aullando de emoción.

Siguieron “Un saco roto” y “Nostalgias”, y el Pablo Milanés que hasta hace poco se mantuvo alejado de los escenarios debido a problemas de salud que lo obligaron a someterse a una intervención quirúrgica en 1999, empezó a revivir con los aplausos y cariños de la gente.

Pero la edad no perdona. “Me gustaría cantar una canción que no encuentro”, dijo Milanés, mientras buscaba frenéticamente en su libreta de partituras y desataba las risas del público, de entre el que se oyó un seguidor que lo tranquilizó con el argumento de que “cualquiera es buena”.

Milanés y su banda presentaron también algunos temas de su último disco, “Regalo”, como la melódica “Matinal”, acompañada por violín y flauta, “Soñando”, y “Bayamo”, en la mitad de la cual apareció un ayudante de detrás del escenario para obsequiar al trovador con el papel que minutos antes no encontraba.

Cantó “a la estoica población cubana” y para sus “queridos chilenos”, aunque no abundaron las consignas políticas ni los discursos de la época en que lo suyo era la canción protesta.

Sin embargo, y ante la mirada de un público veterano de sus letras, reconoció con su clásico tema que “el tiempo pasa, y nos vamos poniendo viejos”.

Pablo Milanés, que junto con Silvio Rodríguez y Noel Nicola son considerados como los tres grandes puntales de la Nueva Trova Cubana, no pudo negarle al público sus versos más populares, aunque los dejó para el final.

Bien inspirado, buscó entre las pobladas gradas a su “Yolanda” y apoyándose en los coros de los seguidores se decidió a tocar la guitarra en un dúo con el violín.

Y con “Pisaré las calles nuevamente” y “El Breve espacio en que no estás”, se despidió de Chile emocionado, a la espera de una nueva ocasión en la que pueda compartir sus 45 años de trayectoria con aquellos que aún tararean sus canciones de amor como si del primer día se tratara. EFE

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