Madrid,  (EFE).- El humor como “única droga natural” contra el dolor existencial es la fórmula mágica que la actriz uruguaya Gabriela Acher usa “como idioma” no sólo en su profesión, sino también en su vida cotidiana.

“El humor es la única droga natural que tenemos para descomprimir el dolor de la existencia”, afirma a Efe la escritora e intérprete montevideana, que representa en Madrid, hasta el 11 de octubre, en el teatro Fernán Gómez el monólogo “El amor en los tiempos del colesterol”, basada en su libro homónimo.

La actriz, que se dio a conocer en España hace 26 años gracias al papel de Charito Mucha Marcha, creado por ella para el programa de televisión “Un, dos, tres”, eligió el humor como camino para comunicarse con la gente, aunque insiste en que sólo es “el idioma, no el mensaje”.

La obra que ahora representa en Madrid triunfó durante siete años en Buenos Aires, pero Acher ve como única diferencia entre los dos públicos que “el argentino ya sabe lo que va a ver y acá es una sorpresa”, en referencia a sus conocidas apariciones en las televisiones de aquel país y de Uruguay durante varias décadas.

En este espectáculo, Gabriela Acher conduce un consultorio sentimental en televisión, donde recibe y contesta cartas de “solteras deprimidas, casadas aburridas, menopáusicas trastornadas, las que esperan llamadas que no llegan, las adolescentes tardías, las mujeres ‘carne de quirófano'”, todas mayores de 40 años.

“No nos damos cuenta de hasta qué punto nos boicoteamos o estamos dependientes de modelos antiguos que no nos dejan crecer”, comenta la actriz uruguaya, para quien la mujer, que antes odiaba ser objeto sexual, “ahora no quiere otra cosa que serlo” y por eso está bajo “la dictadura” de la imagen, que es “peor aún que la de la cocina”.

Acher define el feminismo como “el derecho de la mujer a elegir su propia vida” y considera que el machismo “es un surco en el cerebro de la gente, que ha hecho mella tanto en hombres como en mujeres”, por lo que ellas deberían evitar verse “a través de la mirada de ellos” para “ser realmente” lo que quieren ser.

La actriz afirma que “Latinoamérica es machista” y que, en cambio, en España “la mujer ha logrado más cosas”. “Los hombres en aquellas latitudes no nos han acompañado, pero aquí aceptan más a esta nueva mujer”, insiste.

La montevideana, autora de libros como “Si soy tan inteligente, ¿por qué me enamoro como una imbécil?” o “Algo sobre mi madre (todo sería demasiado)”, define el amor como “una preocupación activa por el crecimiento del ser amado” y opina que las mujeres tienen “tan idealizado” ese sentimiento que necesitan enamorarse.

“Si no nos sucede, al primer hijo de vecino que pasa lo pintamos y decimos ‘ése es el príncipe azul’, pero, tras unos cuantos lavados, vemos que destiñe”, bromea, antes de afirmar que “el amor por el hijo es el más puro que existe”.

Esta mujer, que se declara “intuitiva y autodidacta”, también tiene en su historial varias películas, aunque recuerda con agrado “Eterna sonrisa de New Jersey” (1989), del director argentino Carlos Sorín, en la que compartió una semana de trabajo con el británico Daniel Day-Lewis, al que catalogó como “el mejor actor del mundo” y, ya entre risas, “un dulce de leche”.

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