SANTO DOMINGO. Aunque tuvo sus lagunas, en resumen “Piano a piano”, el concierto que protagonizaron el argentino Raúl Di Blasio y el francés Richard Clayderman el pasado fin de semana en el Teatro Nacional, dejó satisfecho a los cientos de personas que masivamente respaldaron la convocatoria de estos destacados pianistas.

La primera propuesta en el escenario fue la de Richard Clayderman. Una proyección visual que intentó en breves minutos ofrecer una apretada biografía del artista dio paso a una actuación en la que estuvo acompañado de ocho violines, dos violas y dos violonchellos, bajo la dirección del maestro Amaury Sánchez.

Clayderman es un músico y compositor que ha ganado fama por sus interpretaciones románticas. A pesar de que este pianista tiene una repertorio bastante variado, el que escogió para actuar aquí no fue el más adecuado, pues hubo momentos del show en el que lució denso, además de que en algunos segmentos utilizó instrumentos secuenciados en interpretaciones, en las que necesariamente tenía que contar con el respaldo mínimo de una Orquesta Filarmónica, y no de cuerdas como sucedió.

Lo acontecido no le quita méritos a su puesta escénica, pues temas como “Balada para Adelina”, “No llores por mí Argentina”, “Chiquitita”, entre otros, recibieron la aprobación del público que llenó sobre su capacidad la sala “Eduardo Brito”.

Richard Clayderman, que ha vendido más de 70 millones de discos, desafiando a los ácidos críticos clásicos que han querido desmeritar su técnica pianística, estuvo en la escena durante una hora, que pudo ser más ágil de haber variado la propuesta que usó para la estreno la noche del viernes.

Pero Clayderman no es solo un ejecutante, que posee una técnica pianística más trabajada que la de Raúl Di Blasio, sino que trata de involucrar al público en sus entregas. Se acercó convocándolos a que lo acompañaran con las palmas, en otras ocasiones entregó las partituras musicales del show o se dirigía en forma jocosa al público.

Raúl Di Blasio, impresiona, pero cuanto habla

El argentino Raúl Di Blasio renovó su vínculo con el público dominicano. Llegó a la escena a las 10:12 de la noche y de inmediato la noche tuvo un color y calor distinto.

Di Blasio sabe muy bien la importancia que tienen los gestos en la escena y en ese sentido, les exprime hasta caer en gracia en una audiencia que cayó tendida a sus pies.

Hablador como el loro, Di Blasio no dejó en más de una ocasión de resaltar las bondades de los dominicanos y expresó que estaba muy agradecido del trato que se le dispensa cada vez que pisa esta tierra.

“Piano a Piano” contó un sexteto que le siguió los pasos de forma acertada a los dos pianistas, logrando una relación indisoluble que motivó fuertes aplausos. “Caminito”, “Barroco”, “Corazón de Niño”, “Mediterráneo” , “El día que me quieras”, así como varios tangos formaron parte del colorido repertorio del argentino.

En un momento del concierto, una señora le pidió ” Caminito”, una pieza que ya había interpretado, aquello bastó para que se mofara de la señora el resto de la noche, no si antes complacer la petición.

Por su discurso, se desprende que Di Blasio quiere hacerle un homenaje a Juan Luis Guerra, pero todo parece estar en su agenda de “pendientes” porque aún no se da el junte con el dominicano. Eso no impidió que “improvisara”, el tema “Te regala una rosa”, teniendo como “coristas” al público.

Elogios

Antes de salir de la escena, Di Blasio resaltó las condiciones humanas y profesionales del maestro José Antonio Molina y de Eugenio Vanderhorst, este último arreglista y copista que trabajó junto a Molina en la grabación de uno de sus discos. “Tengo muchos amigos en este país. Eugenio Vanderhorst, por ejemplo es un músico con el que tengo una relación de más de 14 años, de igual modo quiero extenderle mis afectos a ese gran maestro de la música dominicana José Antonio Molina para quienes pido un aplauso”.

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