SEVERO RIVERA. Hay que estar vivo para ver las cosas que pasan en la televisión dominicana. Desde hace un tiempo algunos canales de televisión se han abierto a un grupo de farsantes extranjeros y nacionales que usando la palabra de Dios le sacan dinero a los televidentes ignorantes que apelan a ellos para “curarse” de sus problemas.

Todo esto ocurren sin que nadie haga nada. Se abrieron las fronteras al comercio lícito, a la globalización. A esta isla llega de todo y aunque contamos con legislaciones para “regular” el contenido de la televisión, estos sujetos logran colocarse en canales de televisión de alta y baja frecuencia porque tienen como solventar la renta de sus “producciones”.

Es una apuesta a la ignorancia. Ninguna autoridad repara en eso. La gente va a las jornadas de “oraciones” para que le resuelvan sus problemas, pero lo más lamentable es que algunos gerentes de canales de televisión sea cómplices de estos farsantes que hay llegado para resolverle los problemas de salud y económico a los ignorantes con tan solo hacer una “oración” e invocar de manera irresponsable el nombre de Dios. Cada “oración” cuesta y los que acuden a sus centros deben dar un diezmo obligatorio para encontrar a Dios.

Esas mismas gentes, que forman parte de sectas se han instalado en América Latina buscando a los “indígenas” que aún quedan. Con la diferencia de que en algunos escenarios han encontrado la oposición de instituciones que los han sacado del escenario.

Pero es en República Dominicana que vivimos, aquí eso pasa por debajo de la mesa, total, estamos involucrado en otros asuntos de mayor importancia.

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