Santo Domingo. Quien se convierte en figura pública ya sea por su talento o porque se le fabrique un perfil para esos fines debe tomar en cuenta que inmediatamente se convierte en un modelo para la sociedad. No importan la estratificación social, su conducta es asumida como tal.

Artistas, deportistas, comunicadores y políticos deben entender eso. Sus acciones son un ejemplo. Deben asumir con todo lo que lleva perder su privacidad. En los últimos meses, importantes figuras del deporte han ocupado la atención del mundo. Los esteroides han agrietado la fama que algunos de nuestros atletas exhibían, mandando un mensaje negativo a la población y en particular a niños y adolescentes que veían en ellos a gente que logró colocarse en una posición cimera en el mundo. 

Los que así han actuado no tienen más remedio que pedir perdón y predicar con el ejemplo. El silencio no los ayuda. Deben darse cuenta que muchos jóvenes quieren ser como ellos y lo malo nunca debe imitarse. Como escribió el destacado periodista Bienvenido Rojas en un análisis publicado en Diario Libre, los peloteros conocen las reglas del juego.

En el deporte, al igual que el espectáculo eso pesa mucho. Artistas criollos han atravesado situaciones difíciles y el público ha sabido perdonarlos porque con el paso del tiempo han exhibido una conducta distinta producto de una nueva vida. Los ejemplos están ahí, otros sin embargo convierten sus problemas en un circo mediático que al final no les ayuda, porque siguen viviendo en medio una burbuja.

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