Desahogo
SEVERO RIVERA

Santo Domingo. En el quehacer político de la República Dominicana contamos con algunas excepciones de políticos honestos, pero la mayoría tienen una doble cara, viven como príncipes con todo lo que eso genera cuando ocupan una posición de mando o un cargo electivo.

Por eso, si reencarno, me gustaría meterme a “político”:

Tendría impunidad, me buscaría amigos en todos los partidos y los haría cómplices directos o indirectos de mis desmanes. Así no me harán expedientes cuando no esté ocupando un puesto y seguiría viviendo como un príncipe. 

Me robaría un buen pedazo de tierra o la “compro” a precio de vaca muerta para poder tener una finquita para compartir con mi “coro” o familiares.

Me agenciaría una cantidad de “amigos” militares y policiales para que me protejan.

Le daría cargos a todas mi familia, les asignaría vehículos del año, escoltas, tendría mi propio cocinero, mi propia masajista, mi SPA.

Crearía una “Fundación” para evadir algunos tributos y obtener los beneficios que da la legislación de la incorporación.

Si me meto a Síndico, Diputado, Senador no es necesario que me mude del lugar para postularme por la demarcación que me corresponda según la ley. Eso se resuelve en la Junta con tan solo decir, que me “mudé” a tal o cual lugar basta. No me preocuparía que quienes me den el voto no sepan cuál sería mi residencia porque aquí usted se puede dar el lujo de ser Síndico o congresista de cualquier demarcación por lejana que sea y tener su residencia la avenida  Anacaona en el Mirador del Sur.

Por más duro que se lea, ese es el panorama de nuestro país y el mensaje que se le envía a una nación de la que se abusa constantemente. Ya hemos perdido la capacidad de asombro.

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